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Perfil oposicionista-desafiante, ¿En qué consiste?

Publicado por Lic. Maria V.

¿Qué significa que una persona tenga rasgos oposicionistas-desafiantes?

Como los términos mismos indican el oposicionismo es una postura que tiende a exacerbar la contrario frente a las situaciones o posiciones que se le presentan. Y el desafío tiene relación con la autoridad y la necesidad de confrontarla.

Ambos términos describen características de personas que no toleran fácilmente los lugares de escucha, de aceptación o acatamiento, y reaccionan frecuentemente atacando las posturas ajenas.

El oposicionismo implica la necesidad de remarcar lo contrario, el opuesto. Incluso si bien puede compartirse la opinión desde el punto de vista racional, la respuesta de asentir se dificulta, buscándose a veces diversos motivos para poder destruir o desestimar esa opinión o comentario. Este mecanismo podemos pensarlo, entre otras opciones, como un modo de mantener el poder. Asentir o aceptar lo que el otro dice es visto como un signo de debilidad o de pérdida de poder.

El individuo necesita afianzarse así de manera recurrente en estas luchas, mediante las cuales quiere enfatizar una fortaleza que en realidad recubre posiblemente un sentimiento de inferioridad o de gran vulnerabilidad.

El desafío a la autoridad y al poder del otro corre en la misma línea. Se desafía el poder ajeno para no sentir impotencia. Aceptar o asentir frente a la autoridad de un otro representa quedar, para estos individuos, en inferioridad de condiciones,  situaciones que reflejan su complejo de inferioridad y que resultan difíciles de ser llevados.

Las personas oposicionistas-desafiantes difícilmente puedan transitar situaciones grupales de manera calmada, pues siempre encuentran algo que les desagrada o contra lo que encuentran disidencia. Pero no se trata solamente del desacuerdo, sino de la necesidad de desafiar y luchar entorno a ese desacuerdo. Las situaciones grupales armoniosas y basadas en el respeto mutuo raramente se sostienen en el entorno de personas con estos rasgos, porque siempre encuentran un motivo para rivalizar. No suelen tener dificultades con presentar conflicto, porque de hecho, suelen buscarlo. Mediante el conflicto ponen en duda al otro permanentemente, desacreditándolo de manera directa e indirecta, y estableciendo así un balance que creen siempre resulta en su favor.

Sin embargo, frente a esta dinámica hay también sufrimiento. La dificultad para aceptar lo que el otro dice o piensa, deja al individuo muchas veces aislado, ya que a las personas de su entorno se les vuelve insostenible su presencia. Asimismo le puede resultar muy difícil aprender, precisamente porque la posición de aprendizaje implica reconocer cierta validez en el saber que otro nos transmite.

Muchas características que son esenciales en los vínculos como la escucha y la empatía son complejos porque el individuo está tan pendiente de atacar y contraatacar que no puede permitirse esa receptividad. Por lo general, como se puede esperar, se intensifican los problemas entorno a figuras que por su misma investidura representan autoridad: como la policía, maestros o padres, por ejemplo. El oposicionismo-desafiante suele manifestarse inicialmente ya desde la escolarización, presentando muchas dificultades para aceptar normas e indicaciones.

Estas características pueden potenciarse en determinados momentos y luego ir modificándose. Y pueden estar presentes en individuos con rasgos y cuadros muy distintos. Cuanto más inflexible sea esta posición, más complejo será el caso. Pero es interesante observarlo teniendo presente que esa necesidad defensiva recubre por lo general una gran inseguridad, que es el motivo de fondo por el cual el sujeto no puede resistir la posición de vulnerabilidad que implicaría otorgar o aceptar el poder de un otro.

 

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