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¿Qué significa la mentira, para la Psicología?

Publicado por Lic. Maria V.

La mentira tiene culturalmente una connotación muy negativa. Siendo niños se nos enseña que “no debemos mentir”.

Muchas veces se educa transmitiendo que hay que decir «siempre la verdad», y crecemos con una profunda culpa ante el acto de mentir u ocultar información.

La mentira de por sí no es negativa. La habilidad para mentir es de hecho una actividad compleja que se logra a lo largo de un desarrollo psicológico saludable.

El logro de lo que se denomina la Teoría de la mente, implica poder advertir las diferencias entre pensamientos y emociones propios y de otras personas. Y habilita a la Simulación. Poder jugar al “Cómo sí” es un acto simbólico que sostiene dos realidades, una la del juego, y otra la de la identidad del niño o niña.

Esto permite reconocer que construimos realidades, y que jugar a ser un/a vaquero/a, no nos transforma en uno/a, por ejemplo.

Esta capacidad de comprender, además, que puedo pensar y sentir algo sin que el otro lo sepa, y viceversa, es profundamente importante para la constitución psíquica.

Decir la verdad todo el tiempo, se asemeja a lo que popularmente se conoce como Sincericidio. La imposibilidad de guardar información, de proteger lo que es privado o de contener expresiones o emociones que no necesariamente deben ser expuestas.

Hay que poder atribuir a la mentira como tal, su poder en la constitución del psiquismo. Y valorar como logro el poder elegir qué comunicar a otros y qué no.

Con frecuencia a los padres y madres se les dificulta ceder el control y habilitar que los hijos e hijas experimenten emociones, pensamientos y sucesos que no se les comuniquen. Y este es un tema por demás complejo. Por supuesto que el diálogo y la comunicación familiar es sumamente importante, y es algo que se construye a lo largo del desarrollo, no se puede forzar.

Pero más allá de este diálogo es importante comprender que los hijos son individuos distintos, no son una prolongación de los padres. Y, como tales, necesitan de privacidad y de aceptación de sus propias emociones y realidades.

La mentira, sin embargo, puede volverse un problema cuando es recurrente, pudiendo incluso llegar a ser compulsiva. La pregunta atinada a hacerse en este contexto es: ¿qué se busca mediante la mentira? Por lo general la mentira se utiliza como un modo de ahorrarse respuestas o consecuencias negativas, o se implementa incluso de manera inconsciente como modo defensivo, para autoconvencerse de una realidad alternativa que sería más tolerable.

En cualquier caso, la mentira se considera tal porque se la toma en referencia a una realidad fáctica que sería, absoluta. Cuando en definitiva notamos que dichas mentiras hablan más de la realidad psíquica de ese sujeto que cualquier otra realidad que quiera presentarse.

Cuando la mentira es compulsiva, hay un afán desesperado por tapar o cubrir cierta realidad. Esa mentira es un acto defensivo, muchas veces con características protectoras para el psiquismo. Por eso mismo, es muy importante observar la complejidad de cada caso.

No mentir nunca no es un signo de salud. Muy por el contrario, puede ser un gran problema.

 

 

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