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La Teoría del Campo y la Adolescencia

Publicado por Malena

Kurt Lewin (1890-1947), influenciado por la escuela de la Gestalt y por la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, desarrolla la teoría del campo y ayuda a explicar y predecir la conducta del individuo adolescente en una situación dada, oponiéndose a esquemas que obligan a ubicar en categorías rígidas los fenómenos humanos.

Para Lewin, las generalización sobre la conducta de los individuos sólo se pueden hacer en base a probabilidades.

El concepto fundamental de Lewin es que la conducta es una función de la persona y de su ambiente; siendo el ambiente y la persona variables interdependientes; significa que el ambiente influye sobre el individuo y la forma de percibir el ambiente depende del estado del desarrollo de un niño.

La suma de todos los factores, tanto ambientales (hechos objetivos y relaciones sociales) como personales (motivaciones y otras necesidades biológicas y psicológicas) en interacción, que Kurt Lewin denomina espacio vital o espacio psicológico, es lo que determina la conducta del sujeto.

El espacio vital representa, las metas que puede alcanzar una persona y las barreras posibles y a la vez la magnitud de estas dos fuerzas que lo acercan y lo alejan de sus metas.

La influencia psicológica que produce el ambiente sobre el desarrollo y la conducta de un niño es muy importante; y toda barrera entre el individuo y su meta produce frustración.

Durante el proceso evolutivo tanto el niño como el ambiente se van estructurando y diferenciando como por ejemplo, el desarrollo del lenguaje, las relaciones sociales, las emociones, etc; en forma lenta en algunos períodos y más rápida en otros.

Los cambios lentos se van dando en forma más armoniosa en tanto que los cambios rápidos van acompañados de crisis.

El período de la adolescencia se caracteriza por ser un cambio bastante rápido de la estructura del espacio vital que produce problemas psicológicos bien definidos.

El adolescente puede, en este período de su desarrollo, distinguir la realidad de la fantasía; expandir su espacio vital progresivamente en cuanto a estructura y diferenciación y aprender a depender más de sí mismo.

Para favorecer este proceso es necesario que tenga la libertad suficiente para avanzar hacia nuevas regiones de su espacio vital y poder incluir nuevas experiencias en él.

Si no cuenta con esa libertad, esas restricciones provocarán rigidez psicológica en su personalidad y en cambio el exceso de libertad hará que su espacio vital permanezca no estructurado y su personalidad permanezca sin organización ni integración.

Las investigaciones realizadas en ese entonces mostraron que los individuos criados en ambientes estructurados resultaron posteriormente más decididos y confiados, se aceptaban más a sí mismos y tendían a orientarse con mayor facilidad hacia la realización de sus objetivos; en cambio los que se habían desarrollado en ambientes no estructurados eran indecisos, desconfiados, pesimistas y con la tendencia a creer en la buena suerte.

Durante la adolescencia, el individuo es tratado en forma ambigua y no puede encajar totalmente ni en los grupos infantiles ni en los grupos adultos; tiene gran preocupación por su cuerpo el que a la vez no puede manejar y lo perturba.

El cambio del espacio vital en la adolescencia, incluye también la perspectiva del tiempo, permitiéndole desarrollar la capacidad de comprender el pasado, y planificar de manera más realista el futuro.

En las sociedades modernas el tránsito entre la niñez y la adultez es lento y el adolescente se convierte en una persona marginal que se encuentra en el límite de dos grupos, sin pertenecer a ninguno.

Estos problemas marginales son tanto internos (inestabilidad, incertidumbre, odio a sí mismo); como externos (ostracismo, aislamiento).

Un adolescente se vuelve tímido y sensible pero también puede manifestar impulsos agresivos; puede permanecer en un continuo conflicto: de valores, de actitudes, de ideologías y de estilo de vida; y puede estar predispuesto a adoptar conductas extremas de rebeldía hacia lo establecido.

La sensibilidad del adolescente ante las influencias del ambiente en esta etapa, es diferente en cada persona y en cada cultura.

Fuente: “Teorías de la Adolescencia”; Rolf E. Muuss.

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