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Otto Rank y la Adolescencia

Publicado por Malena

Otto Rank (1884-1939), en un principio seguidor del pensamiento psicoanalítico, posteriormente se convirtió en un disidente de esta teoría, al no compartir algunos de sus principios básicos.

La perspectiva de Freud sobre la naturaleza humana como neurótica y reprimida, para Rank era diferente, ya que la consideraba productiva y creadora.

Tampoco estaba de acuerdo con la importancia que le otorgaba Freud al inconsciente y el poco valor que le daba al yo, atribuyéndole solamente una fuerza represiva.

El concepto fundamental de la teoría de Otto Rank es la voluntad, una fuerza que tiene la capacidad de formar al individuo y modificar el medio.

Para Rank, la voluntad es la guía organizada, positiva e integrada del sí mismo, que le brinda la posibilidad al individuo de usar los impulsos instintivos en forma creadora y a la vez de controlarlos e inhibirlos.

En lugar de entender al yo como un esclavo de las fuerzas instintivas del ello y del superyó, que es lo que impone el mundo externo; para Rank, el yo pasa a ser una fuerza que domina, utiliza y dirige a ambas.

Rank le da mayor importancia a la capacidad de elección del ser humano y a su actividad; y no identifica su concepto de voluntad con el concepto freudiano de “deseo”.

Por lo tanto, la teoría de la adolescencia de Rank difiere de la de Freud, porque la sexualidad deja de ser el eje principal del proceso evolutivo y la conciencia y la voluntad pasan a ser los rasgos determinantes.

Rank propone que la voluntad puede controlar la sexualidad, por lo menos en parte y que es en la adolescencia donde se produce el proceso más importante de la personalidad, el paso de la dependencia a la independencia.

Durante el período de la latencia el niño va fortaleciendo su voluntad hasta el punto de rechazar en la adolescencia toda autoridad que no haya sido elegida por él mismo.

La voluntad tiene su origen en el proceso edípico, cuando la voluntad individual conoce una voluntad social representada por los padres y expresada por un código moral ancestral.

En la primera adolescencia se produce un cambio en el individuo que lo lleva a oponerse a la dependencia, tanto ambiental, (padres, maestros, normas); como interna, (impulsos instintivos que comienzan a aflorar en él).

Son principalmente las fuerzas instintivas del individuo la mayor amenaza para su independencia, que no tiene necesidad de restringir porque es su voluntad la que puede dominarlas.

Justo en el momento en que el yo comienza a liberarse de la autoridad, aparecen estas fuerzas instintivas que intentan quitársela, interfiriendo su propia voluntad y apareciendo en su lugar como una contravoluntad nueva, extraña y más poderosa que amenaza su libertad.

El individuo de esta manera puede caer en dos formas de mecanismos de defensa; la promiscuidad o el ascetismo.

La promiscuidad le permite satisfacer sus impulsos sexuales sin perder su independencia; y el ascetismo le permite rechazar con su fuerza de voluntad, todo compromiso.

En ambos casos, el adolescente evita toda verdadera relación amorosa.

Para Rank, el desarrollo de la personalidad representa expansión, diferenciación e integración tanto interna como externa.

El adolescente atraviesa por varias etapas evolutivas para desarrollar y fortalecer su voluntad.

La primera etapa consiste en liberar la voluntad de lo externo y de lo interno, etapa que el hombre común difícilmente supera.

La segunda se refiere a la división de la personalidad, debido a la lucha entre la voluntad y la contravoluntad, del Ser y el no Ser.

La tercera etapa consiste en la integración de la voluntad, la contravoluntad y la formación de ideales, lo que le permite al individuo ser productivo y creador, consciente de su potencial y seguro de sí mismo.

Hay dos motivos que pueden bloquear este desarrollo, la culpa, que no permite ejercer la voluntad; y la dificultad en integrar la personalidad.

Fuente: “Teorías de la Adolescencia”; Rolf E. Muuss.

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