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La Suegra

Publicado por Malena

El rol de la suegra puede transformarse en un serio problema y en un obstáculo para la intimidad de un matrimonio.

Es muy importante saber darse el lugar en la pareja desde el primer momento, y saber respetar el lugar que les corresponden a las suegras y no pretender sacarlas del escenario del matrimonio, porque eso es imposible y contraproducente para ambos.

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Darse el lugar y otorgarle lugar al otro significa que cada uno tiene que tener la oportunidad de cumplir el rol que le corresponde y no permitir que el otro se extralimite arrebatándole funciones que son propias.

Para eso es necesario tener bien claro los roles y el orden de prioridades que tiene cada uno después del matrimonio.

Los padres, cuando sus hijos se casan, cambian de jerarquía y pasan a tercer lugar, después de su yerno y sus nietos.

Es la ley de la vida, sin embargo, este cambio de jerarquía no modifica el amor que se tengan ni la atención debida, porque sólo es una cuestión de prioridades que ayuda en el momento de tomar decisiones cuando se presentan situaciones difíciles que requieran discernir quién es el que está primero.

Ni bien una hija se casa en la familia y se va del hogar paterno, la madre se convierte en un símbolo digno de cualquier sacrificio, que si es mal entendido y se le adjudica el primer lugar, puede amenazar la relación con su marido.

El hombre tiene que aceptar la relación y no rechazar a su suegra, sino darle el lugar que le corresponde y ponerle límites, con altura, de entrada, si ella intenta transgredirlos.

Los roles son diferentes y no necesitan ser antagónicos sino que pueden complementarse bastante bien, si ambos cumplen con el suyo.

Un matrimonio tiene que aprender a pensar de a dos y no dejar de lado al otro cuando se trata de sus ancestros.

Para una mujer, la suegra representa la competencia, pero tiene que saber que es inútil tratar de competir con alguien experimentado en el quehacer doméstico, si una es apenas una novata.

Lo mejor será aprender de ella con humildad y atención, porque le puede enseñar muchas cosas que le facilitarán su vida y su trabajo.

Si puede convertirse en una buena alumna, la tendrá de su lado es muy probable que sea su mejor aliada cuando sea necesario.

La confrontación se produce cuando alguna de las dos no es aceptada, situación que puede durar toda la vida que a veces suele ser muy larga.

La comida que hace la madre de un marido no se puede igualar, pero hay que intentarlo en lugar de darle todos los días comida hecha, para demostrar que una es moderna y no una esclava como ella.

Ahora los hombres cocinan a la par de una mujer, sin embargo necesitan la opinión femenina para evitar que les aumente el colesterol o la presión sanguínea, porque se empeñan en preparar toda clase de manjares que resultan incompatibles con una buena dieta.

El hijo varón para una mujer representa, según Freud, lo que a ella le falta. Sin embargo, en un matrimonio la mujer tiene que priorizar a su marido y no a sus hijos.

Porque las madres que priorizan a sus hijos están fomentando el complejo de Edipo negativo, los celos de su marido y el amor incestuoso hacia ella de su hijo.

Tanto el padre como la madre deben amar a sus hijos por igual, priorizando a su pareja ante todo, para que los hijos crezcan sanos y sin problemas y para que cuando formen sus propios hogares no dependan de ellos.

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