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Por qué somos agradables con los demás y desagradables con los nuestros

Publicado por Israel Rios

Se da una paradoja en nuestra psicología que afecta especialmente a nuestra forma de relacionarnos con los demás. Se trata de saber por qué somos más agradables en nuestro trato con las personas desconocidas o que conocemos y tratamos poco que con las personas de más confianza e incluso de nuestra familia.

Nos es más fácil decir no o negar algo a alguien cercano que a algún perfecto desconocido. Esta es la paradoja a la que vamos a intentar dar respuesta y conocer que mecanismos intervienen en todo ello a nivel psicológico.

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Es curioso darse cuenta como somos tan pacientes y agradables con personas que no conocemos mientras que con los más conocidos sacamos lo peor de nosotros.

Es importante conocer los mecanismos y los porqué de estos comportamientos para que nos demos cuenta antes de acabar con nuestras relaciones más íntimas tanto de amistades como de familiares.

En primer lugar ponemos el conocimiento. Es claro que cuanto más conocemos a una persona más detalles de su personalidad y hábitos sabemos y esto es algo que nos lleva a descubrir cada vez más todo lo que nos molesta de la persona. Tenemos que darnos cuenta que muchas veces lo que vemos en los demás es un reflejo que proyectamos de lo que tenemos en nuestro interior y no lo que realmente cargamos en nuestro interior.

Como segunda explicación y que llega unida a la anterior tenemos el aumento de la intolerancia hacia los comportamientos negativos de la persona conocida. No es que al comienzo de la relación no se vean esas partes negativas de la otra persona es que con el paso del tiempo se van tolerando cada vez menos. La ira y la impaciencia aparecen con mayor facilidad dando una explicación ante este problema.

En tercer lugar exponemos que la capacidad de autocontrol se va mermando con el paso del tiempo en las personas conforme vamos entrando en confianza en nuestras relaciones de tal forma que al principio nuestro autocontrol es mayor y somos capaces de mostrar más paciencia y menos irritabilidad ante aquello que nos molesta. Digamos que con los desconocidos pensamos bien cada una de nuestras palabras mientras que cuanto más conocemos a alguien somos más sueltos a la hora de expresarnos, esto tiene, por otra parte, su lado positivo y su lado negativo.

Estas son las explicaciones desde el punto de vista psicológico que podemos dar a esta paradoja ahora vamos a buscar las soluciones.

Una forma es poder imaginar en una pausa cada día como serían nuestras vidas sin cada una de estas personas mas allegadas a nuestro lado. El poder abstraernos de la realidad que vivimos actualmente y hacer una revalorización de nuestra relación con las personas más cercanas y a las cuales no tratamos bien.

Si con las personas de nuestro trabajo somos muy amables y respetuosos no estaría de más el poder relacionarnos con nuestros seres más cercanos y con los que tenemos una relación más difícil en algún contexto en el que también estén esas personas del trabajo de tal forma que podamos trasladar en ese escenario nuestro mejor comportamiento de nuevo a nuestros seres más cercanos.

Poner tiempo y distancia entre nosotros y esas personas con las que tenemos el problema nos ayudará a revalorizar y tener la oportunidad de volver a establecer una mejor relación.

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