Psicología

Goce fálico

Publicado por Betina Ganim

Es claro que los analistas lacanianos hablamos del goce a veces con demasiada liviandad; otras veces confundiendo a qué nos referimos cuando hablamos de goce, y está bien entonces que pongamos los puntos sobre las íes y revisemos los conceptos siempre que podamos; que volvamos una y otra vez si es necesario -no hay por qué avergonzarse de ello. Peor es la posición de quienes piensan que ya saben…

goce falico

Así que, en principio, cuando hablamos de «goce fálico» tenemos que diferenciarlo de la expresión «goce del Otro».

El goce fálico es el goce del Uno, en tanto tiene su lugar en el propio cuerpo. El goce fálico está tomado de un órgano del cuerpo, que también está presente en las mujeres, por supuesto.

EL GOCE FÁLICO ES UN GOCE DEL CUERPO PROPIO, ya sea que hablemos de goce fálico o de goce pregenital; son goces que tiene que ver con el propio cuerpo.

Ahora bien, la expresión «goce del Otro» nos lleva a otro análisis del tema. Se trata de otra cosa; en principio de cómo el sujeto puede vincularse con el cuerpo del Otro, digamos con el goce de otro cuerpo, porque no es algo evidente. No es obvio que uno goce del cuerpo del otro.

Entonces, ¿qué queremos decir con esto?

Lacan mismo decía que era difícil saber qué es esto de gozar de otro cuerpo. De hecho una repuesta sería por ejemplo cortar el cuerpo del otro en trozos…algo que no es para nada aconsejable!!

El cínico, pr ejemplo, rechaza el goce del Otro para quedarse con el mito, para quedarse solo con el goce fálico.

Ese goce «pregenital», goce fálico, lo que llamamos el goce del objeto a, ese goce no es para nada en sí mismo lo que nos permite vincularnos al Otro sexo; para nada.

Y esto ya lo había descubierto Freud con la pulsión, cuando decía que no importa el objeto en sí al que la pulsión se dirige.

Es así que Lacan ubica esto en la trayectoria que va alrededor del objeto, pero que su finalidad está puesta en la trayectoria misma.

Bien, entonces, podemos decir que para vincularse desde el goce pulsional al Otro, la vía que existe es la del amor.

Y esto ya anuncia problemas…Es que en sí, la expresión «goce del Otro» es siempre un problema, porque podemos ubicar el goce fálico, pero la vinculación con el goce del Otro siempre entraña complicaciones.

Por ejemplo, en las mujeres es un problema, cuando están ubicadas del lado del goce fálico y no pueden dar lugar al otro goce. Y esto no significa que la mujer no soporte la frigidez. De hecho la soporta mejor que el hombre su impotencia…

Es más, son los hombres los que suelen tener problemas a la hora de soportar la frigidez vaginal de sus mujeres…

La cuestión que quiero dejar sentada es que siempre la vinculación al Otro sexo es problemática, y siguiendo a Lacan esta complicación es porque «no hay relación sexual»…

No voy a volver a justificar este axioma lacaniano, así que los remito a algunos de mis posts anteriores…

FUENTE: MILLER, J-A. «Conferencias Porteñas» Tomo I

Categorías: Psicoanálisis, Sexualidad