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Orientación Vocacional

Publicado por Malena

La elección vocacional es un proceso que exige pensar sobre si mismo en todas las áreas de la personalidad, para lograr una adecuada inserción en el mundo, que haga posible el total desarrollo personal y la participación social.

Es tarea de los padres y maestros detectar las habilidades específicas de los niños desde chicos y alentarlos a perfeccionarlas para facilitarles así una mejor y más feliz adaptación creativa a la sociedad en que viven.

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En la elección de una vocación intervienen no solamente factores internos sino también circunstancias externas e influencias sociales y culturales.

Se trata de lograr un balance entre las necesidades propias y las condiciones que impone la realidad, sin aferrarse a un idealismo inoperante y sin entregarse pasivamente a las presiones del medio.

Es una nueva etapa de la vida que impone como las demás, un ajuste adaptativo que implica la identificación con una imagen profesional y personal que cree la motivación necesaria para estar dispuesto a aprovechar la mejor instrucción en el ámbito que corresponda para llevarla a cabo.

El mundo del trabajo no se puede equiparar al proceso de formación que requiere para acceder a él. Son dos etapas bien definidas con características propias que demandarán esfuerzos adaptativos diferentes.

Los vaivenes de la vida y las condiciones sociales y culturales hace difícil un pronunciamiento definido sin tenerlos en cuenta, aunque es innegable que cuando un individuo sigue su vocación auténtica no sólo se siente bien desde el punto de vista laboral sino que también esta posibilidad le permite que cobre sentido su total existencia.

Sin embargo, esta etapa está llena de situaciones que pueden malograr las mejores intenciones, porque es un período de rebeldía que no atiende razones, en que predomina la omnipotencia juvenil que pretende cambiar el mundo por la fuerza y en que existe la tendencia a pensar que ya está todo hecho que puede llevar a muchos a renunciar a sus ideales.

Los jóvenes no quieren ser adultos, porque no desean asumir responsabilidades, piensan que nada vale la pena y que sólo importa vivir el momento.

Sienten la necesidad de permanecer aislados como grupo porque están convencidos que es imposible dialogar con los adultos.

Confunden el ser con el tener, y no tienen confianza en el esfuerzo lento y fecundo obnubilados por los aparentes éxitos de la improvisación.

Adoptan una actitud facilista de rechazo y negligencia sin haber hecho apenas el intento y basándose en la creencia difusa, ambigua y nihilista propiciada e incrementada por los medios de comunicación.

El mundo siempre ha sido un lugar difícil para los seres humanos, y se podría afirmar que a pesar de todo, nunca fue mejor que ahora para la juventud, en que las posibilidades son mayores en muchos sectores de la población que antiguamente estaban postergados y sin acceso a la educación.

Pero la pérdida de valores esenciales ha hecho que los jóvenes no se sientan motivados para orientarse objetivamente.

El juicio de valor es la base de la necesidad de ser para alcanzar fines últimos, ya que sólo el que percibe los valores puede tener la motivación para intentar acceder a algo superior.

La elaboración de un plan de vida es la que permite estructurar la personalidad orientada hacia fines.

Los valores son los que permiten la cohesión de los grupos humanos y las normas son las que los sostienen. El cumplimiento del deber se justifica a favor del bien común y por ende del propio, como medio para lograr fines valiosos en una sociedad sana.

Fuente “Orientación Vocacional”, Ariel E. Bianchi, Editorial Troquel, Argentina, 1980

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