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Debate entre Anna Freud y Melanie Klein

Publicado por Betina Ganim


¿Qué transferencia en la práctica psicoanalítica con niños? Bien, comencemos diciendo que la propia existencia de la transferencia en la práctica clínica con niños, ha sido objeto de debate entre Anna Freud y Melanie Klein. Un debate que podemos decir que en la actualidad aún perdura.

El debate implica en principio plantear que sin transferencia no hay análisis, ni siquiera análisis de niños.

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Sabemos que Sigmund Freud ha apoyado a su hija Anna, quien no disimulaba su desacuerdo con su padre en lo que hace a la transferencia en la práctica con niños. Freud escribió a Jung (1907) que el hecho de que el niño no hable, tiene que ver con que se ha metido en la transferencia. Luego, en 1926, defiende a su hija contra Melanie Klein, diciendo que aunque sus opiniones parecían ser conservadoras y reaccionarias, podría tener razón…

Veamos.

Lo que Anna Freud sostiene es que como el niño no puede tener conciencia de su enfermedad y deseos de curarse, lo que convenía hacer es un «adiestramiento», para inducirlo a lo que sería lo ideal (comparándolo con un sujeto adulto). Dice que el niño no está dispuesto a una reedición de sus relaciones afectivas porque sus padres, en tanto objetos de amor, están en su realidad (no como pasa en el sujeto adulto que solo están en su imaginación)

Precisemos algunos puntos que plantea Anna Freud. En estos se indica con claridad:
– La distancia que separa su posición respecto del psicoanálisis: la dominación de las pulsaciones vuelve impotente al niño.
– No hay identificación ni superyó antes de la liquidación del Edipo.
– La neurosis infantil es sustituida por un conflicto planteado al yo por las exigencias pulsionales y la angustia real del mundo exterior.
– Abandono del complejo de castración
-El síntoma está reducido a la categoría de «trastorno». Ya no se trata de estructura, sino de una descripción de tipos de personalidad.

Melanie Klein está situada en el extremo opuesto a estas consideraciones. Reconoce la importancia de la neurosis infantil que ella basa en un complejo de Edipo precoz, casi al inicio de la vida del niño. De este modo, la oralidad es el modo libidinal obligado tanto en su aspecto destructivo (sadismo oral precoz) como en el fantasma del coito aparental. Las pulsiones destructivas son dirigidas hacia el cuerpo de la madre y el pene del padre que el cuerpo de la madre contiene, como efectos de la actividad de la pulsión de muerte.

Melanie Klein plantea la existencia de un superyó arcaico precoz concomitante con las pulsaciones pregenitales. Un superyó formado por las primeras investiduras de objeto ligadas a las primeras identificaciones.Melanie Klein alude particularmente al primer tipo de identificación al padre, evidenciado por Freud, pero con la salvedad de que el debate alrededor del objeto está en lo real.

En este punto se podría pensar en cierta equivalencia con el objeto petit a de Lacan; pero sabemos que la incorporación del objeto no es equivalente a la incorporación del Nombre del Padre, y esta es la razón por la que debe apelar lógicamente a una fase psicótica normal en el desarrollo del niño.

FUENTE: «LAS ESTRATEGIAS DE LA TRANSFERECIA EN PSICOANÁLISIS».ASOCIACIÓN DEL LA FUNDACIÓN DEL CAMPO FREUDIANO. ED. MANANTIAL

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