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El padre como «funcionario»

Publicado por Betina Ganim

En las clases del Seminario 5 de Jacques Lacan («Las formaciones del inconsciente») que estamos viendo en estos posts, tenemos la referencia inicial que usa Lacan para distinguir del camino de este primer tiempo, la psicosis. Estamos en el primero tiempo: decimos que se acepta o no se acepta.

Si no se acepta, tendremos toda la problemática de alguien que no pudo falicizarse, y en ese punto ya vamos hacia la dirección de la psicosis.

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Bueno, en tanto que los que aceptan, el resultado es aceptar es ser el falo. Y, lo dice muy bien, acá no importa la diferencia de los sexos. Y todo esto puede ocurrir con el ejemplo más perfecto del Nombre del Padre como puro símbolo.

En el paso siguiente, dice Lacan, tenemos que ver allí algo del orden de la intervención efectiva de un padre. Es entonces que el primer tiempo del Edipo es crucial, porque si no, todas las intervenciones del padre no van a ser «en el Nombre del Padre».

También tenemos en estas clases el detallismo de Lacan, que no es más que la intención de pensar todas las variantes posibles que pueden existir. Así que luego describe el segundo tiempo: la entrada de ese padre. Ahora bien, esa entrada, para que pueda ser el encargado del Nombre del Padre, el Nombre del Padre tenía que estar antes -lógicamente antes. Y trata de pensarlo como su mera presencia. Apareció. Y si lo llamamos «padre» es porque es el funcionario, podemos decir, es el funcionario de la ley.

Lo único que podemos pensar a esta altura, es que esto sostendría la prohibición del incesto. Pero sabemos también que no se trata solo de eso; y entonces lo que es de destacar aquí es la idea de Lacan de que hay que pensarlo vez por vez, circunstancia por circunstancia. Lo único que Lacan piensa que se podría generalizar -si entra esta figura- es la entrada de la prohibición del incesto en general.

Pero es una cosa demasiado general para entender qué pasa efectivamente en lo que nos interesa, que no es una cuestión prohibitiva del incesto solamente, sino cómo esto va a constituir una identificación viril y otra identificación femenina.

A ver, todos hemos pasado por la prohibición del incesto, nadie ha hecho nada con la mamá, por decirlo de alguna manera… Ahora luego somos todos homosexuales, las mujeres van al ejército, los varones cocinan en la casa. Y todos son muy cumplidores de la prohibición del incesto.

Es decir, la meta del Edipo freudiano es algo profundamente vinculado a la posición sexual, y eso no te lo dice la mera prohibición del incesto.Por eso dice Lacan que podríamos decir eso, está bien, pero eso no alcanza.

Entramos plenamente, desde que hay una presencia real en esta zona de coyuntura, por un acto que se hizo o no se hizo, no por deducciones axiomáticas de la estructura.

FUENTE: LACAN, JACQUES. EL SEMINARIO DE JACQUES LACAN, LIBRO 5, LAS FORMACIONES EL INCONSCIENTE. BUENOS AIRES. ED. PAIDÓS.

Categorías: Psicoanálisis