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Éxito y Fracaso

Publicado por Betina Ganim

En el artículo anterior les introduje este texto de Sigmund Freud, sobre «Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo analítico», y les presenté su teoría sobre aquellos que creen ser «excepciones» y a partir de eso estructuran su neurosis.

Hoy retomaré el segundo ensayo reunido en este texto, que se llama «Los que fracasan cuando triunfan», que es otro de los caracteres que Freud leía en su clínica.

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Freud nos recuerda algo que ya había dicho unos 4 años antes, que es que la neurosis se origina en un conflicto entre las pulsiones y el yo (con sus ideales) Es decir, por la frustración,concepto que se le de. Lacan tiene la propia, ya hablaré de ello en algún momento.

Freud en 1912 ya había formulado esta tesis: que la neurosis es una consecuencia de la frustración; la privación -dice Freud- de una satisfacción real.

Cuando las pulsiones se dirigen a destinos que el yo ya había renunciado, hay conflicto.

Pero Freud va a decir que no es lo único que provoca la neurosis.Pero no solo es la frustración lo que provoca la neurosis.

Aquí dirá que su experiencia clínica le demostraba que cuando un hombre cumple algo que desea fervientemente, se enferma, se «neurotiza», digamos. Y que de eso no hay dudas, el éxito había sido la coyuntura de su neurosis.

Y trae dos ejemplos clínicos al repecto:

Una mujer que desde muy chica había decidido renunciar a la buena familia a la que pertenecía para lanzarse a una aventura sin rumbo por el mundo. En ese camino conoce a un artista que la aloja, le reconoce su «encanto femenino» aunque decide dotarla de las reglas de convivencia básicas para convertirse en su mujer. Así, él la presenta a su familia y decide casarse con ella. Es ahí donde ella empieza -dice Freud- a descuidar sus tareas, se sentía perseguida por la familia de su esposo, tenía celos absurdos, y terminó con una «incurable enfermedad anímica»…digamos que enloqueció.

El otro caso que nos trae es el de un profesor universitario, que deseaba desde hacía mucho tiempo ser el sucesor de quien lo había hecho incursionar en lo científico. Cuando ese maestro muere y lo convocan a tomar ese cargo, este hombre cayó en una melancolía que le imposibilitó seguir ejerciendo su actividad…

Más allá de lo que ahora podamos leer de estas interesantes viñetas, lo que quiere mostrarnos Freud es lo que tienen en común estos casos:

¡es que se enferman cuando logran lo deseado, eliminando toda satisfacción por lo conseguido!

Freud lo vincula a la conciencia moral; a esa instancia moral del aparato psíquico, que prohíbe que el sujeto extraiga de allí esa satisfacción. En su lugar hay culpa.

Freud reconoce que es difícil explicar esta situación: que alguien se enferme cuando obtiene lo que quiere… Y, nuevamente, como hizo en el ensayo anterior (Las «excepciones») recurre a la literatura.

Esta vez es Lady Macbeth el personaje shakesperiano al que se refiere. Allí Freud aborda la «enfermedad» de Lady Macbeth, la locura que la lleva de su carácter temerario a su posición de arrepentimiento, como un efecto frente a su no tener hijos…

Pero Freud recurre a una crónica que hiciera Holinshed en 1577, y se vuelve a preguntar ¿qué es lo que pudo hacer que se diera ese vuelco en los personajes, en su «carácter»?

Hace una interesante lectura de esta tragedia, en la que no puedo detenerme ahora, así que de momento, los reenvío a su lectura.

FUENTE: FREUD, Sigmund. Obras Completas. Tomo XIV. Amorrortu Editores

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