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Hacia el final de análisis

Publicado por Betina Ganim

Respecto de la lógica de la cura de la cual he hablado en más de una oportunidad en este mismo blog, e imaginando una línea de tiempo (se trata de tiempos lógicos, por supuesto) llega un momento en el tratamiento, luego de haber desplegado varias cadenas significantes, luego de interpretaciones que han permitido trastocar algunas identificaciones, etc., que el paciente parece que no quiere venir más. Parece como si hubiese una extinción de verdades, como efecto del mismo recorrido analítico.

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Pero nosotros hablamos de un fin del análisis; nada de análisis interminables. Es más, la política del psicoanálisis, el hacia dónde nos dirigimos, está signado por un fin.

Ocurre que los analizantes en un determinado momento suelen sentirse ya satisfechos, por ejemplo porque en ese segundo tiempo del recorrido analítico, una vez producida la entrada en análisis, se sienten «bien» y quieren irse…supongamos que se ha lograda una posición subjetiva que brinda cierto bienestar que traba el análisis mismo.

Entonces dicen por ejemplo «el otro día tuve un lapsus, sí…pero cuando empecé el análisis esperaba de esas manifestaciones del inconsciente una respuesta a si me gustaban las mujeres o los hombres». Es decir, el inconsciente arrojaba algunas verdades, se trata de la solución a la división subjetiva. Pero después de mucho recorrido, parece que ya no hubiese más verdades, y ya no se produce tanta «pasiçon» por saber, por seguir trabajando analíticamnete y ese efecto de división subjetiva en relación a la verdad, se amortigua, lo que en la experiencia analítica aparece un «bueno, esto ya es suficiente para mí» y se marchan.

Este es un tema candente siempre en lo que atañe a la prçactica analítica. Un tema siempre trabajado y estudiado clínicamente, y teóricamente, porque esto está formalizado teóricamente. Entonces surge la pregunta, ¨cómo hacer, del lado del analista, cómo se las ingenia para obtener un plus del análisis.

Podríamos decir que este recorrido nuevo, este otro tiempo de análisis es el que marcaría el camino del deseo del analista. Recién aquí tendría sentido decir que podría aparecer un deseo vinculado al saber como tal. Un empuje de deseo, que no puede reducirse al deseo de investigación, porque a fin de cuentas hay que poner el cuerpo, el pellejo, y seguir analizándose. No implica que no tenga un costo, pero se trata de un empujón más, un empujón que lleva al comienzo del horizonte del final, y de lo que sería el advenimiento del deseo del analista como tal. No olvidemos que el producto de un análisis es el analista. Es así que en este último tramo del recorrido empieza a gestarse en el analizante, ese deseo inédito que Lacan ha llamado deseo del analista, tan indefinible y enigmático como que para saber de él, hay que hacer el recorrido de un análisis. No hay otra manera.

Bien, entonces, para terminar, dejar sentado bien este tema del final como horizonte, como política de la dirección de la cura. El objetivo es el final, siempre, y la manera que Lacan intentó desde un principio transmitir esto, fue orientándonos siempre por lo real.

FUENTE: INDART, J.C. Seminario «Lógica de la cura»

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