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Otra versión de lo real: el sinthome

Publicado por Betina Ganim


El post anterior terminé con las versiones de lo real que nos enumera y explica Jacques-Alain Miller en su curso “El Ser y el Uno”. Allí me detuve en lo real en tanto “trozos de real”.

Pero, decía, tenemos una segunda versión que Lacan llamó “sinthome”. Esto se trata de otra cosa, ya que el sinthome es un sistema que va más allá de los trozos de real. Tiene que ver con lo real y su repetición. Lo real bajo este ángulo aparece como principio y como resorte de lo simbólico, dice Miller.

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Es verdad que Lacan nos ha acostumbrado a lo largo de su enseñanza a tomar lo simbólico como resorte de lo imaginario, descubriéndose luego un pasadizo secreto donde lo real es el resorte de lo simbólico; es decir, hay por debajo algo que trabaja todo el tiempo, y eso es el sinthome.

Podemos decir entonces, siguiendo a Miller en su curso, que la última palabra de Lacan cambió. ¿Qué queremos decir con esto? Que el último Lacan siempre estaba marcado por ese axioma de que “no hay relación sexual”. Obviamente Lacan formó esto, pero después tenemos el sinthome, que inspiro algo del orden del “Es eso”…es eso lo que hay que encajar…

En este sentido podemos ir al último texto freudiano “Análisis terminable e interminable” (1937) ya que tenemos la cuestión del find e análisis, y lo que allí se descubre. Lo que trabaja Freud allí luego lo retomó en “Construcciones en análisis”, del mismo año, reencontrándose aún en “El clivaje del yo en el proceso de defensa”.

En el primer texto citado, tenemos la indicación de Freud de lo que a él le parece fracasa al final de un análisis, esto es, el rechazo de la feminidad, algo que le pertenece tanto a las mujeres como a los hombres, con diferentes formalizaciones en cada uno.

Así, en las mujeres tenemos la llamada “envidia del pene” o “Penisneid”: la nostalgia de tener el pene, la nostalgia de tener…

En los hombres tenemos la cuestión de la rebelión contra la pasividad que otro hombre induce, algo que Freud mismo prefiere llamar “rechazo” de la feminidad. Esto en Freud está traducido como aspiración a la virilidad; un esfuerzo hacia la virilidad como valor. De esta manera, se procura el hecho de que seguir a otro hombre no signifique la castración.

Freud llega a explicar que el Penisneid o envidia del pene no se termina en la mujer, y que es una fuente de depresión que se habita por una certeza interior, y que la cura no le servirá para esto…

Sin embargo, Lacan considera que eso puede ser resuelto sobre la escena fantasmática, sostiene Miller aquí, y es lo que se llama “pase” (tema del que me he ocupado ampliamente en este blog y que invito a repasar)

Lo que se juega sobre la escena del fantasma puede resolverse, y esto Lacan lo plantea en función de valorar lo que Freud llamó “aspiración a la virilidad”. Seguiré con este tema en el post siguiente.

FUENTE: MILLER, JACQUES-ALAIN. “EL ESTATUTO D ELO REAL” REVISTA FREUDIANA Nº 63.

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