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El inconsciente real

Publicado por Betina Ganim


Sabemos que los comienzos de la enseñanza de Lacan está totalmente marcada y enmarcada por la obra de Sigmund Freud. Un comienzo signado por lo simbólico, por el significante; por la estructura significante que Lacan extrae y formaliza a partir de la obra freudiana.

Si vamos a los inicios de la obra freudiana tenemos que decir que está marcado por el análisis que empieza. Esa primera modalidad del análisis que extrae y desarrolla Miller en una de sus clase del Curso «Sutilezas analíticas».

los n del p

Entonces, yendo a los inicios de la enseñanza de Lacan, con «Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis» vemos un gran entusiasmo en Lacan por el análisis que comienza, como si esto invitara al sujeto a descubrir no solo una, sino varias verdades subjetivas.

Ahora bien, cuando el análisis dura (segunda modalidad del análisis que desprende Miller) su eje se desplaza en esa oposición de la que les hablé el post anterior: la oposición entre saber y goce. Una oposición que Lacan explicó en sus cuatro discursos, algo que le permitía, de alguna manera, salvar toda esa primera parte, ese análisis que comienza.

Jacques Lacan hizo un intento de reunir todo esto cuando toda esta dinámica empezó a cuestionar la noción de «objeto a» -lo que conocemos como el verdadero invento lacaniano, es decir, eso no estaba en Freud. Cuando tos esto empezó a encerrar el goce en el objeto a, en tanto producto d ella articulación significante, el inconsciente fue entonces ubicado como «el discurso Amo». Podemos decir, esa articulación significante, célula elemental d ella estructura de lenguaje: S1-S2. Luego tenemos el efecto de verdad, que es el $, el sujeto barrado en el lugar d ella Verdad discursiva, y el objeto a como producción de goce.

DISCURSO AMO:

S1 S2
$ a

Esto lo encontramos en el Seminario 17 de Lacan, El reverso del Psicoanálisis, aunque ya lo había empezado a formalizar en el seminario 16.

Luego, en el Seminario 20, Aún, Lacan tuvo la necesidad de crear un espacio amorfo, en el que colocó una J mayúscula, para indicar de esta manera que es imposible encerrarlo en eso.

Ya el Seminario 16 lo inventó como «objeto plus de goce» u «objeto plus de gozar», para que en el Seminario 17 quede inserto, este objeto, en la estructura del lenguaje. Sabemos que después todo esto explota y con la teoría de los nudos viene otra cosa, que nada tiene que ver con la estructura de lenguaje.

Sin embargo -y es algo que nos lleva a la orientación misma- si ubicamos al goce en el lugar del mando, es decir, si hablamos no de la primacía de lo simbólico sobre lo imaginario, sino de la primacía del goce sobre lo simbólico, nos vemos obligado a hacer una escisión entre inconsciente real e inconsciente transferencial..

Esto no está explicado en Lacan mismo, sino que es una deducción que Jacques-Alain Miller hace del último escrito lacaniano, que aparece en la recopilación editada como «Otros Escritos»: «Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI», escrito en que el inconsciente aparece como real. El inconsciente real, dice Lacan.

FUENTE: MILLER, J-A. «SUTILEZAS ANALÍTICAS» ED. PAIDÓS

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