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Praxis y poder

Publicado por Betina Ganim

El tema que orientará hoy mi comentario es la relación entre praxis y poder, rescatando del escrito lacaniano «La dirección de la cura y los principios de su poder» algo sumamente interesante para pensar todas las épocas, en especial la nuestra, donde todo se reduce a la prisa, a la velocidad, a «curarse rápido»…

Lo que dice Lacan es que si uno no está orientado, puede caer fácilmente en el ejercicio del poder, conduciendo, dirigiendo la vida de sus pacientes, en vez de dirigir la cura.

praxis y pdoer

No se trata en este caso de plantear que psicoanalistas no lacanianos no saben lo que hacen y nosotros sí, porque leemos a Lacan; sino de lo que se trata es pensar los obstáculos, las resistencias que se nos presentan a todos los que practicamos el psicoanálisis, y se trata de cómo resolver estas cuestiones con la que nuestra práctica nos enfrenta inevitablemente.

En este sentido seguimos la misma dirección que Lacan en el texto: pone a los analistas en el banquillo, incluyéndose a él mismo.

En este mismo texto Lacan opone poder y praxis, y dice que avanzando en el intento de sostener una praxis, el analista puede caer en apoyarse en el poder para ésto. Es así que si hablamos de «la dirección de la cura» estamos hablando de la praxis. Y si hablamos del poder, es porque de lo que se trata allí es de la «dirección del paciente».

Hay que estar advertidos que el saber funciona siempre como ejercicio del poder. ¿Puede haber algún analista que no ejerza ningún tipo de poder, en este sentido? Es que muchas veces el analista utiliza el saber adrede; es decir, no siempre se ubica en el lugar «deseo del analista», en esa función. Muchas veces el analista puede ubicarse en el lugar de Amo o desde el Saber como agente (discurso universitario) casi como un profesor…Y sin embargo, eso puede dar resultados…

Como el analista está en posición de poder ejercer un poder precisamente (ya sea desde el lugar de supuesto saber, de garante de la verdad del paciente, etc) -precisamente por eso, el analista debe abstenerse de ejercerlo.

Porque dije ya que la suposición del saber debe caer del lado del inconsciente del sujeto en cuestión. No se trata del saber del analista. Se trat del saber inédito que conducirá al sujeto a efectos de verdad.

¿Cuándo podemos decir que un analista ejerce el poder, dirigiendo así, la vida de un paciente? Por ejemplo, cuando un analista opera a partir de sus propios fantasmas, de sus propios ideales, que no son más que prejuicios. Cuando el analista opera desde allí, ejerce poder.

Otro ejemplo de ejercicio del poder en un análisis, es tener de fondo un encuadre común e igual para todos los pacientes. Sabemos que la IPA (La Internacional Freudiana) cuestionó siempre a Lacan por sus sesiones de duración variable. Algo que para la IPA no entraba dentro del encuadre que proponían. Consideraban que el encuadre debía ser igual para todos: precio, tiempo, cosas que debían decirse, cómo vestir y hasta el cómo decir la regla fundamental al paciente…

Algo de lo que Lacan, fundamentándolo, renuncia. Lacan siempre apostó a lo singular, a la sorpresa, al acontecimiento del «uno por uno».

FUENTE: Seminario Central de CITA, La Plata, 2003.

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