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Psicoanalisis silvestre

Publicado por Betina Ganim

El psicoanálisis silvestre o «psicoanálisis salvaje», -según sea la traducción del texto freudiano de 1910 («Über ‘wilde’ Psychoanalyse») tiene que ver con ese tipo de intervenciones de algunos «psicoanalistas»; que se jactan de tales pero que la inexperiencia los lleva a utilizar conceptos del psicoanálisis, entendiéndolos mal.

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Estos «analistas» hacen un mal uso de los conceptos, los aplican fuera del dispositivo analítico; y no solo eso, sino que interpretan sueños, actos fallidos, síntomas, palabras, etc.

Es algo muy usual entre los estudiantes de psicología en Argentina, por ejemplo. Digo en Argentina por la particularidad de mi país y sus universidades de tener esa orientación psicoanalítica que no se ve en España, por ejemplo… Podría decir que es un rasgo del estudiante universitario argentino de la carrera de Psicología… No digo que incluya a «todos», claro.

Pero en un sentido más técnico, se llama «salvaje» o «silvestre» a interpretaciones que no encajan en el dispositivo analítico; que no se ciernen al decir del paciente, que no tienen en cuenta la singularidad de lo que allí está en juego.

Freud decía que esas interpretaciones se suele revelar un contenido reprimido, pero eludiendo la transferencia.

En 1910, en el texto citado, Freud define el «psicoanálisis salvaje», fundamentalmente por la «ignorancia», ligado principalmente a la cuestión técnica, por lo que considera que todos aquellos que no tienen una formación técnica y teórica en psicoanálisis, hacen «psicoanálisis silvestre».

Aún así, Freud, en su crítica contempla algo más allá de esto: por ejemplo, en aquellos casos en que si bien el diagnóstico y la interpretación de lo reprimido es exacta, la transferencia no se ha establecido.

Cuando esto ocurre, Freud dice que se crea un estado ansioso en el paciente que el analista no llega a poder controlar. Es así que los métodos catárticos e hipnóticos que Freud mismo había probado con los pacientes, en 1910 ya los calificaba de «salvajes» en este sentido.

Es increíble cómo aún hoy en día, 100 años más tarde, estos métodos siguen utilizándose…Cuando Freud mismo los abandonó por su ineficacia…

Pero nadie está a salvo de ejercer el psicoanálisis salvaje, aun teniendo una cierta formación y «saberes»…nadie está a salvo de esto tampoco en nuestros días…

Lo que Freud denuncia en este texto no es tanto el no saber, sino la impostura de algunos analistas que hacen uso de su «ciencia» para ejercer un poder.

Esto mismo podemos leerlo en el Escrito de Lacan «La dirección de la cura y los principios de su poder» (1958) en el que deja claro que cuando alguien no está a la altura de sostener la autenticidad de su praxis, cualquiera sea, se desvía fácilmente en lo que es el ejercicio del poder.

Es interesante cómo Lacan retoma esta cuestión tentiendo en cuenta la actualidad del movimiento psicoanalítico en esa época. Cómo fácilmente los analistas bajo lo que llamaban «reeducación emocional», ejercían el psicoanálisis.

Este escrito lacaniano es a mi entender uno de los más claros y sistemáticos escritos sobre la política en psicoanálisis.

Pero volviendo a Freud y a 1910 (cuando escribe este texto es a la vez el año de fundación de la Asociación Internacional de Psicoanálisis) él decía que tanto el análisis de las defensas como el de la transferencia, podía llegar a hacerse de un modo tan silvestre como el que se hacía del contenido.

Así, terminó diciendo que el análisis salvaje, ya sea sabiendo o ignorando, tenía que ver con resistencias del propio analista, que podía llevar al analista a «imponer» sus interpretaciones, desconociendo el decir singular del paciente.

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