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Clínica y Técnica

Publicado por Betina Ganim

Ustedes saben que de un tiempo a esta parte, al menos desde el momento en el que escribo en esta sección del blog, intento transmitirles algo de lo que el psicoanálisis trata.

Verán que abordo varias cuestiones de la clínica, de la cura, de la historia del psicoanálisis y su movimiento institucional; intento transmitir de la buena manera una orientación: la orientación lacaniana.

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Ahora bien, es por esto que hoy hablaré de la transferencia y la transmisión. El psicoanálisis, podemos decir, es su transferencia. Tanto el psicoanálisis freudiano como el lacaniano son factibles de transmitirse.

Pero hay algo que es intransmisible, y es la cínica en su aspecto de real. Es decir, la clínica no puede transmitirse toda, sino que es aquello de lo real que podemos transmitir a los otros, por ejemplo, en una institución, a la manera de Ateneos, talleres, etc.

Lo cierto es que Freud nos inscribió en su deseo explícito: que el psicoanálisis perdure, por lo que fue por ello que creo una institución: la Asociación. Lacan, por su parte, luego de varios impasses políticos, fundó su Escuela, en 1964, escribió para ello una Proposición y diseñó una manera de funcionamiento.

Freud escribió en alguna de sus cartas que la técnica se aprende en el propio análisis del analista; que se pude enseñar muchísimas cosas, pero que había algo que era intransferible, eso que él llamó «tacto».

Lacan, como les decía antes, echó mano de lo real para dar cuenta de esta imposibilidad de transmitir «todo». Hay algo irreductible en la cura, pero también lo hay en el grupo, en la institución, en la formación, etc, aunque eso real solo sean trozos…

Ya sabemos que los «Escritos técnicos» de Freud dejan un sabor amargo a aquellos que pretender encontrar allí un manual de procedimientos técnicos para abordar la cura de los pacientes. No se trata para nada eso, y es totalmente consecuente con la singularidad del psicoanálisis: abordar el caso por caso, y como Freud mismo nos indicó, hacer de cada caso no solo el único, sino el primero…

Por eso, con Lacan se redobla la apuesta: ni técnica ni experiencia previa producen un analista o un analizante. Siguiendo a Lacan, en Scilicet número 4, nos dice que un analista es producto del analizante en el acto analítico. Es decir, un analista se define por su acto, acto en el que está implicada la transferencia.

Tenemos un matema lacaniano que nos orienta, que es el «matema de la transferencia» (1967) en el cual podemos ver qué elementos son transmisibles y cuales intransferibles.

No me detendré a explicar hoy este matema, tiene su complejidad y merece un análisis más exhaustivo. Pero lo que quiero destacar es la noción de Sujeto supuesto Saber que tenemos en la entrada en análisis propiamente dicha; ese saber que se supone al sujeto de saber inconsciente.

Esta experiencia, nos dirá Lacan, no es para nada didáctica, ya que la manera de acceder a ella es particular, no se puede universalizar una entrada en análisis.

Así que técnicos, abstenerse…

FUENTE: Las estrategias de la transferencia en psicoanálisis. Ed. Manantial.

Categorías: Psicoanálisis