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Responsabilidad subjetiva

Publicado por Betina Ganim

Esa interpretación preliminar -de la que hablé los posts anteriores, que nos da Eric Laurent para decirnos que una vez que abrimos, como analistas, esa división subjetiva en un paciente, no podemos luego volver a dirigirnos al yo- esa interpretación preliminar apunta a lo que conocemos en Lacan como la «rectificación subjetiva»; es el nombre, podemos decir, que le da Lacan a eso que luego Laurent lee como interpretación preliminar. Qué quiere decir esto? Que esa interpretación apunta a la responsabilidad del sujeto en su decir.

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Si bien es algo que puede evocarse, no es fácil de ubicar, en ese punto tiene algo de intransmisible la clínica. Hay que verificarlo caso por caso a ese momento. No tiene que ver con que el paciente en un momento diga «ok, me haré cargo de lo que digo de ahora en adelante»; no se trata de eso. Será por otro lado que se tiene que producir tal efecto.

Esa interpretación de la que nos habla Laurent, es una interpretación que apunta a constituir la posición de un analizante, a partir de lo cual todas las interpretaciones serán posibles.

La idea es apostar al Tú, a que el paciente tome a su cargo lo que dice…

En este punto podemos hablar de esa posición de alma bella de la que Lacan nos habla, que toma de Hegel; esa «ley del corazón» que escapa a una entrada en análisis, por decirlo de alguna manera. Pongamos un ejemplo cotidiano, que podemos leer en Facebook todo el tiempo, y que tiene que ver con la queja sobre los gobernantes o sobre el gobierno en general… Es quejarse y no asumir que en eso de lo que se queja, uno está implicado: uno vota mal, uno tira papeles y ensucia, uno tiene un cuerpo, uno también gobierna mal en su propia casa y en su propia vida…No se trata de ser un alma castigada, víctima de un sistema…

Es decir, posiciones de estas hay miles, y en un tratamiento analítico muchas veces vienen «almas bellas» al consultorio, las cuales en principio hay que alojar, ser garantes de esa verdad, es lo que nos enseña Freud y en la lectura que hace Lacan del caso Dora: permitir que en la apertura de su expediente de quejas, hay un lugar para escucharlas…darle lugar a la queja, alojarla, escucharla, sí. Pero no quedarse ahí porque uno puede ser solidario de esa posición…

LLegará un momento, un acto del analista, con el que se apueste a otra cosa, a lo que llamamos la división subjetiva; abrir ese campo par luego nunca más alojar ese yo quejoso e irresponsable…

Con Freud y el caso Dora tenemos esa pregunta clásica que él le hace ¿Qué lugar ocupas en aquello de lo que te quejas? Ahora bien, el «tacto» (si lo pretendo llamar de algún modo) del analista será hacer esa pregunta una vez que haya funcionado como garante de la verdad que el paciente vienen a denunciar…ES decir, para que ese lugar Otro sea posible en la transferencia, hay que hacer un Otro a medida. Pero para que se abra otra dimensión, justamente, con la que se trabajará en el análisis.

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