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Coronavirus: pánico vs. responsabilidad.

Publicado por Lic. Maria V.

La pandemia del Coronavirus tiene al mundo en vilo. Estamos constantemente recibiendo información y eso tiene una contracara: el pánico generalizado, que no hace más que complicar la situación global. 

Sin embargo, en este como en todos los casos, no formar parte del pánico generalizado no significa no tomar en consideración las pautas necesarias para la preservación de la salud de uno mismo y de los demás. 

Para esto, una vez más hay que pensar trascendiendo los polos opuestos y encontrando una posición lo más equilibrada y justa posible, si es que esto es realizable en algún punto.

Las situaciones que nos exceden y nos superan siempre generan desconcierto, desde la negación mas rotunda del «nada de esto es verdad», hasta el pánico supremo que llega a la paranoia colectiva. Como seres humanos buscamos conocer y saberlo todo, lo que no logramos aprehender nos aterra. La pandemia nos confronta una vez más, incluso en el 2020, con los avances tecnológicos, la globalización y los desarrollos científicos, con aquello que no podemos controlar. Y eso nos lleva por momentos a colapsar, o a descreer, a ser demasiado ingenuos del poder que la naturaleza o lo que no manejamos puede tener sobre nosotros.

Mucho hemos hecho a  lo largo de la Historia y mucho podemos hacer, siempre que estemos dispuestos a trascender las defensas individuales y colectivas que nos impiden, tantas veces, visibilizar lo que ocurre y actuar con criterio.

Actualmente observamos que las ideas o conductas se polarizan. Pasamos de negar o renegar de lo que ocurre, a reaccionar desde el pánico y la sensación de catástrofe. Ambos modos de reacción producen consecuencias negativas y entorpecen el desarrollo y la resolución del problema.

En estos casos se pone de manifiesto un término que es esencial, que es el de Responsabilidad. Cuando transitamos colectivamente por situaciones de este tipo, la participación de cada individuo debe ser desde la responsabilidad.

Todos somos responsables de como actuemos, porque el impacto de la acción individual repercute directamente sobre el bienestar de otros. Por eso mismo, la actitud a tomar en cuenta es el de ser responsables.

La responsabilidad implica no solamente informarse a través de fuentes confiables, sino también compartir la información confiable con otros, sin generar pánico sino simplemente atendiendo a las normas e intentando actuar cuidando la salud propia y la de otros de manera acorde a las circunstancias que se están transitando. Esto implica, además, no entorpecer mediante el accionar individual las medidas que se estén implementando.

El pánico que se genera no colabora con el sostenimiento de las medidas, por el contrario, impide la estabilidad. Saquear comercios, agotar insumos e infundir temor en otros no es actuar responsablemente. Es ser funcional a un «sálvese quien pueda» primitivo y terrorífico. 

Negar la situación o transmitir la idea de que todo es una gran exageración, tampoco es actuar responsablemente. Es participar de una negación colectiva, o hacer intervenir concepciones o ideologías individuales en un asunto que nos excede como individuos. 

Estos acontecimientos nos ponen a prueba. Trabajar responsablemente por un bien mayor, poder actuar pensando en otros, sin priorizar constantemente lo que uno crea o piense, es una manera de unirnos y mostrar el poder colectivo que tenemos.