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Superyó e Ideal del Yo

Publicado por Betina Ganim

Un problema clásico de la teoría psicoanalítica es la confusión del Superyó con el Ideal del Yo; ya en el texto freudiano «El yo y el ello» se verifica tal confusión, ya que se toma ambos términos como sinónimos.

Es así que se ha delimitado a partir de esta controversia, una articulación que implica que la diferencia entre el ideal del yo y el superyó es que el ideal del yo tiene una función de idealización; el superyó, en cambio sostiene una función de prohibición.

sy e ideal del yo

Esta es una articulación que Lacan no rechaza del todo. En su obra tenemos una referencia en el escrito lacaniano «Observación sobre el informe de Daniel Lagache: Psicoanálisis y estructura de la personalidad» (1960). Allí encontramos que Lacan se ocupa de abordar la segunda tópica freudiana y abiertamente se opone a la interpretación que hace Hartmann de Freud (los remito al post anterior)

El primer capítulo de este escrito estriba sobre la noción de «estructura», en el que Lacan cuestiona el estructuralismo de Hartmann. El siguiente capítulo es donde Lacan le dedica una página al superyó.

Aquí él sitúa al Ideal del Yo en función de la imagen, a pesar de atribuirle una función simbólica, y lo aborda desde el esquema especular.

Sin embargo, cuando habla del superyó, lo remite sin dudas al registro simbólico.

Si bien el superyó está íntimamente vinculado al inconsciente, no se trata para Lacan del inconsciente freudiano «divertido», el que aparece en «Psicopatología de la vida cotidiana» -ese inconsciente definido por la sorpresa, el inconsciente que no molesta: el lapsus, el chiste, etc.

El superyó es el inconsciente en tanto Ley. Ahora bien, el tema es de qué ley estamos hablando.

Si el superyó fue necesario en la teoría, es porque había que decir algo de eso que coacciona al sujeto, esa opacidad del síntoma, ese «cuerpo extraño» para el sujeto.

Es así que el superyó es la cara de ley del inconsciente, digamos. No es esa parte de irrupción, de sorpresa que leemos en Lacan en el Seminario 11 (Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis)

No hay que olvidar que para Lacan el inconsciente no es solo el inconsciente de esa «Psicopatología de la vida cotidiana» que nos habla Freud, eso que marca lo que no funciona, lo que se escapa…

Sino que también el inconsciente es ese de los pequeños signos que encontramos por ejemplo en el Seminario sobre La Carta Robada.

Hartmann comenzó a trabajar recién en 1939, pero hubo otros postfreudianos, los de los años ’20, como Reik y Alexander, que se apasionaron por el superyó.

Y Lacan fue en esa misma línea, como un postfreudiano más, a rescatar de la obra freudiana el concepto y la clínica del superyó; que iba muy bien con su teoría de que el sujeto estaba dividido contra sí mismo, acorde con la pulsión de muerte freudiana: el sujeto no busca siempre su propio bien, no es lógico que así sea, y lo demuestra claramente la experiencia analítica.

Para terminar, y seguiré en el siguiente post hablando del tema, qué es lo que autorizó a Lacan a hacer este planteo de la dvisión del sujeto? El superyó.

FUENTE: MILLER, J-A «Recorrido de Lacan. Ocho Conferencias»

Categorías: Psicoanálisis