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Te amo con locura

Publicado por Betina Ganim


Les decía, en el desarrollo que vengo haciendo a lo largo de algunos posts, que cuando hablamos del cuerpo y sus vicisitudes, tenemos que partir de que el cuerpo es un cuerpo imaginario , al menos así lo plantó Lacan aún antes de comenzar su enseñanza propiamente dicha.

Entonces partamos desde el principio: se trata de la dependencia del cuerpo imaginario desde el punto de vista del Ideal del Yo, de cómo mira el Otro, que no es más que ¿desde dónde eme miro?
Eso es algo que tenemos que suponer estructural, eso está dado en el armado que hace Lacan del esquema óptico clásico.

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A partir de ahí podemos introducir algunas preguntas, pero ese punto que agregamos en el modelo óptico de Lacan, ese I(A), es decir el Ideal del Yo, como ese lugar desde donde uno se mira, le da ese pasaje por el Otro que veíamos con el Estadio del Espejo (los remito a posts anteriores sobre este tema) Se trata ahora no del otro especular, sino del Otro con mayúsculas.

Pero con este modelo óptico lacaniano no solo podemos estudiar fenómenos relativos al cuerpo, sino que podemos ir al campo del amor, más bien del enamoramiento. Con este modelo podemos leer estos fenómenos tan singulares de enamoramiento, ya que ese Ideal del Yo puede encarnarse por ejemplo en el ser amado. La fórmula que Lacan retoma de Freud en este sentido, en su Seminario 1, es que el objeto se ha puesto en el Ideal del Yo; una fórmula freudiana famosa que aparece en el texto de Freud «Psicología de las masas y análisis del yo»(1921)

Primero hay que decir en este punto, que siempre hay una distancia entre cualquier objeto y el Ideal del Yo. Ahora bien, si mi Ideal del Yo está encarnado en un objeto, por ejemplo en la persona amada, allí tenemos todos los fenómenos que ocurren subjetivamente, y que Lacan llamaba «subducción de lo simbólico». Esto es, que al encontrar mi hombre o mi mujer ideal, pierdo todas mis referencias simbólicas y ese lugar está encarnado, lo simbólico mismo, en una persona: ahí es donde se produce el fenómeno del enamoramiento.

Es así que lo que Freud llama enamoramiento obedece a esta fórmula: el Ideal está en el objeto. Y la psicología d ellas masas se explicaba de la misma manera: el líder d ella masa es como el objeto en el enamoramiento, que subduce (retomando a Lacan) el Ideal del Yo. Así, el sujeto que hace masa sigue «ciegamente» a su líder y entonces se obstruye, se satura, la dimensión de la falta, aplastándose el Ideal del Yo en la persona, por decirlo de alguna manera.

Por eso Freud trataba al enamoramiento como una locura. si encuentro a mi Ideal del Yo, estoy loco. . Si Freud tomaba al enamoramiento como una patología era justamente porque caducan, vacilan, tambalean fuertemente las referencias simbólicas, y el sujeto se reduce a la célula elemental del Estadio del Espejo, en relaciones especulares que terminan en un te amo-te odio sin salida.

FUENTE: DAMIANO, J.M. «DESDE LA PERSPECTIVA DEL CUERPO» CITA EDITA, 2011.

Categorías: Psicoanálisis