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La transferencia como «estrategia»

Publicado por Betina Ganim

Para la instauración del Sujeto Supuesto al Saber (SSS) hay que tener la brújula del síntoma, la que nos orienta en la selva del fantasma. Es decir, la operación del analista será hacerle suponer a ese síntoma una determinación inconsciente. Porque desde el analizante, ese Sujeto supuesto al Saber, es una función puramente significante.

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El dispositivo mismo deja al analista entonces en un lugar de ignorancia («docta ignorancia», dice Lacan retomando a Nicolás de Cusa). Habiendo entrado en análisis un paciente, el analista queda reducido a la función de intérprete.

Pero tenemos otro elemento en la dirección de la cura, que es la transferencia, que no es más que la «estrategia» de la cura, en la que no somos tan libres como en la «táctica» (la interpretación).

Podemos hablar en principio, para introducir el tema, de una transferencia imaginaria y de una transferencia simbólica.

La transferencia como obstáculo podemos decir que está planteada como «enamoramiento», el amor de transferencia en su sentido imaginario. Mientras que si hablamos de Transferencia simbólica, hacemos referencia a la transferencia «motor» de la que nos hablaba Sigmund Freud.

El fenómenos de la transferencia es automático, podemos decir, se produce necesariamente. los analistas lacanianos NO interpretamos la transferencia. Esta es una diferencia fundamental con los postfreudianos a los que Lacan critica en su primera enseñanza. La crítica va en este sentido: centrar la cura en la contratransferencia, poniéndose el analista como ideal al cual identificarse.

Veamos. El Ideal del Yo: I(A) está dado en el enamoramiento; en cualquier tipo de enamoramiento se pone al objeto de amor en un lugar Ideal. Esto lo sabemos desde Freud. Ese objeto tiene estatuto imaginario.

Pero Lacan, en su Seminario 11, «Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis», sustituye el objeto imaginario por el objeto a, el objeto real. El objeto a se ha puesto en el lugar del Ideal del Yo, dice Lacan refiriéndose al enamoramiento.

La función deseo del analista estará ahí justamente para separar el Ideal del objeto a.

Este tema de la transferencia tiene muchas aristas. En cuanto a los «principios de su poder», se trata de la transferencia en tanto fundamento de la práctica del psicoanálisis, y lo que da inicio a un tratamiento.

En este escrito lacaniano de 1958 que venimos viendo hace algunos posts en este blog, sabemos que hay todo un clima político en juego. Lacan allí cuestiona por ejemplo a Ferenczi que habla de la transferencia como resistencia. Es decir, en todo caso, si un análisis no funciona, tiene que ver con las resistencias del paciente (nunca con el analista…)

De todas maneras, el quiebre político más importante se da con la excomunión de Lacan en el ’64, cuando él decide fundar su propia Escuela. Hasta tanto, era «perseguido» por sus cuestionadas «sesiones cortas» y por criticar a los posfreudianos en cuanto a la manera de practica el análisis, como un puro ejercicio de poder.

La clínica no es sin transferencia, y lo que fundamenta este debate en juego es que la contratransferencia es para los postfreudianos como una deducción lógica de la cura.

FUENTE: Seminario Central CITA, La Plata, 2003.

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