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Fisiognomía, tipología y carácter

Publicado por Malena

La fisiognomía es la ciencia que a partir de las características somáticas de un individuo, intenta deducir sus peculiaridades psíquicas; en tanto que la tipología es un sistema de clasificación, fundada en las correspondencias biológicas y psíquicas, que intenta describir el temperamento de las personas según sus caracteres somáticos.

La fisiognomía intenta descubrir en la cabeza, específicamente, en el rostro y el perfil, enfermedades, aptitudes intelectuales, sentido de la moral, pasiones y emociones de una persona.

Lavater (1741-1801), teólogo y escritor suizo, que cobró notoriedad por su obra «El arte de conocer a los hombres por su fisonomía», realizó su trabajo basado en observaciones rigurosas pero que no resultaron lo bastante exactas como para convertirse en un sistema científico.

En cuanto a la tipología; Kretschmer(1888-1964), médico psiquiatra y neurólogo alemán; es el que se destaca, clasificando a los individuos en asténicos (altos y delgados, de temperamento retraído y pensativo); pícnicos (bajos y gruesos, de carácter sociable y espíritu práctico); y atléticos (bien formados, carácter enérgico, con tendencia a la agresividad).

Por su parte, C.G.Jung (1875-1961), basado principalmente en el estudio del carácter, divide a los individuos en introvertidos y extrovertidos.

Los seguidores hipocráticos descubrieron en el rostro ciertos signos característicos de cuatro temperamentos básicos: linfático, sanguíneo, nervioso y bilioso.

El linfático, es un individuo de mandíbula ancha, perfil de nariz cóncavo, labios grandes, gruesos y blandos, cejas caídas y piel blanca.

El sanguíneo se caracteriza por su piel rojiza, pómulos anchos y salientes, perfil de nariz cóncavo con forma puntiaguda, labios gruesos, rojos y duros y mentón cuadrado.

El nervioso es de piel fina y transparente, algo amarillenta, ojos grandes, frente alta, labios finos y duros con comisuras hacia abajo, mentón hundido y puntiagudo, perfil de nariz convexo terminado en punta.

El bilioso, es de rasgos faciales pronunciados, piel morena opaca, frente amplia, ojos pequeños penetrantes, perfil de nariz convexo terminado en punta redondeada, labios finos, duros y rectos y mentón saliente.

Para algunos investigadores fisiognómicos, cada órgano incide en una parte del rostro. Los mapas fisiognómicos muestran que los órganos centrales se localizan en el centro de la cara, los laterales a ambos lados del rostro, los de la parte inferior del cuerpo en la zona superior de la cara y los de la parte superior del cuerpo en la parte inferior del rostro.

Una cabeza bien proporcionada indica buen carácter e inteligencia; si es muy grande, significa brutalidad y si es demasiado pequeña, debilidad y simpleza.

Los ojos reflejan las emociones. Si son azules indican dulzura de carácter, castaños o negros, fuerza y voluntad y las líneas verticales entre los ojos señalan deficiencias en hígado y vesícula biliar.

La nariz armoniosa expresa excelente carácter; ensanchada en la base significa facultades superiores y la que se encorva en la parte superior, carácter autoritario. Si es estrecha representa timidez y si es respingada indica voluptuosidad y tendencia a la envidia y la obstinación.

La boca expresa distintas emociones; la tristeza baja la comisura de los labios y la alegría las eleva; labios firmes y bien formados demuestran firmeza de carácter; gruesos y carnosos indican bondad y a veces sensualidad y pereza; y cuando son delgados y apretados revelan sangre fría y carácter metódico y ordenado.

Si se aplica la teoría fisiognómica, cuando una parte del rostro es ancha se deduce que el órgano que le corresponde también es ancho.

Las arrugas y hendiduras indican dolencias crónicas; y si son en la frente señalan deficiencia en el intestino delgado.

Sin duda, nuestro estado de ánimo se refleja en el rostro y también influye en el funcionamiento de los órganos, porque nuestro cuerpo y nuestra psique representan una unidad psicofísica que se expresa en cada una de las células.

Por eso, si cambiamos nuestro carácter y nuestro estado de ánimo, también cambiará nuestro cuerpo.

Fuente: «Saber Vivir», 06/2012; «Fisiognomía».

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