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Reír es vivir

Publicado por María Gómez

No creo que resulte fácil encontrar a una persona a la que no le guste reír o no se sienta gratificada por los efectos que produce. Hasta en los momentos más angustiosos o incómodos, una buena risa parece ser la mejor opción. Unido a ella como si de siameses se tratase, el sentido del humor es un gran antídoto contra la ansiedad, el estrés y la depresión. Una actitud traviesa ante las vicisitudes de la vida aparta preocupaciones innecesarias y emociones dañinas.

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Cuando algo nos parece gracioso, además de divertirnos, proporciona grandes beneficios a nuestro organismo tanto a nivel fisiológico como psicológico. Por ejemplo, fisiológicamente, obtenemos una agradable sensación de placer debido a la liberación de endorfinas; también actúa como analgésico ayudando a atenuar el dolor; aumenta la capacidad pulmonar tanto como un ejercicio aeróbico y colabora para que la presión arterial disminuya. Asimismo, el sistema inmunológico se vigoriza.

En el plano psicológico, la risa y el buen humor se convierten en un abono perfecto para que florezca el pensamiento creativo, impulsa conductas de colaboración y fortalece la unión entre personas, lo cual redunda en una sensación de bienestar que actúa de escudo contra la temida ansiedad o el inquietante estrés.

Por tanto, resulta tan trascendental reírse que incluso se le adjudica un área cerebral, en concreto, zonas de las zonas temporal y frontal. No es para menos aunque, con frecuencia, no se le dé la importancia que merece.

Si, además, nos acostumbramos a reirnos de nosotros mismos, las ventajas aumentan exponencialmente. La liberación que se experimenta cuando nos deshacemos del corsé que nos aprieta por la vergüenza, la torpeza o el exceso de dignidad y orgullo es tan obvia que impacta directamente sobre el sentimiento de felicidad.

Con esto argumentos a favor, empieza desde ya a aprovechar cualquier situación para reirte. Incluso, recomendaríamos que buscaras esos momentos de una manera totalmente voluntaria con personas divertidas por naturaleza o que, al menos, tengan bastante sentido del humor; o acudiendo a actos que persigan tal fin como obras de teatro o películas cómicas, monólogos, o atracciones. Es cuestión de incluirlo en la agenda, igual que se incluye acudir al gimnasio a diario.

Te proponemos también que intentes evadirte de lo que piensen los demás cuando rías. Este paso te infundirá seguridad y aumentará tu autoestima. Aumenta tus relaciones sociales de calidad ya que es en ellas donde surgirán las mejores ocasiones para reír. No dejes de investigar acerca de las cosas que te divierten y que te hacen sonreír porque te servirán de guía para provocar su aparición, incluso de manera inconsciente.

A pesar de que te parezca inapropiado, buscar una sonrisa en temas serios también ayuda a distender el ambiente. Por un momento, nos olvidaremos de los pensamiento negativos y a destensar el plano psicológico. Eso sí, habremos de ser cuidadosos y tener el don de la oportunidad porque si se plantea en mal momento

Juega todo lo que puedas. El juego es un ámbito perfecto donde la risa aflora de manera natural. Sólo hay que fijarse en la cara de los niños al jugar. Pues, aunque es una costumbre que abandonamos con relativa facilidad y rapidez, deberíamos recuperarla lo antes posible. Nos sentiremos rejuvenecidos en el acto y recordaremos sensaciones pasadas.

 

 

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