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Progresos en rehabilitación neuropsicológica

Publicado por Malena

Los adelantos en rehabilitación neuropsicológica del daño cerebral por lesiones, permiten recuperar trastornos de memoria, del lenguaje, motores y emocionales, convirtiendo a esta técnica en una herramienta imprescindible para pacientes neurológicos y neuropsiquiátricos, que han sufrido traumatismos, trastornos cerebro vasculares, ictus, demencias, tumores cerebrales, etc.

Progresos en rehabilitación de daños cerebrales

Estos programas de rehabilitación pueden reparar las estructuras neurofisiológicas dañadas utilizando circuitos cerebrales sanos y ayudar a establecer nuevas conexiones neuronales, brindando un programa de entrenamiento sistemático; porque el cerebro tiene plasticidad y gran capacidad de reorganizarse y de recuperar sus funciones, si se realiza la rehabilitación adecuada.

Personas en estado vegetativo, o con una respuesta mínima, después de una lesión considerada antiguamente irrecuperable, hoy representan para los terapeutas desafíos que pueden enfrentarse con optimismo.

Las lesiones cerebrales pueden afectar las funciones psicológicas en forma transitoria o permanente.

El daño puede ser total o parcialmente reversible o permanente, en función de la magnitud de la lesión, de la importancia de la zona afectada y de la capacidad genética y personal del sistema nervioso para recuperarse del trauma.

En general, una lesión no suele eliminar totalmente la función de la zona dañada, sino que la desorganiza; y la tarea del especialista es lograr restablecer esa función o volver a organizarla.

Un programa de rehabilitación incluye la creación, el restablecimiento y la recomposición de las estructuras psicofisiológicas que se relacionan con la función que resulta deteriorada después de una lesión.

Estas técnicas consisten en el entrenamiento sistemático de la función afectada o perdida, por medio de ejercicios cognitivos, motores, conductuales, ejecutivos y del lenguaje, que permiten activar las estructuras y circuitos cerebrales o bien favorecer nuevas conexiones para realizar esa función, ya que el sistema nervioso central tiene gran capacidad de regenerarse, incluso en forma espontánea.

Se observa por ejemplo, en algunos pacientes que han sufrido un accidente cerebro vascular, una mejoría espontánea durante los primeros días posteriores y también durante las primeras semanas después del suceso, ni bien la sangre se va absorbiendo; no obstante, también en estos casos es necesario el entrenamiento sistemático programado para lograr que la plasticidad cerebral se active.

Recién en la década de los años sesenta se comenzaron a publicar los primeros trabajos sobre el aumento de contactos sinápticos que produce la experiencia y los cambios que se registran con el entrenamiento conductual cognitivo y ambiental, como la maduración cerebral, la actividad locomotora y la mediación hormonal.

Estos cambios se pusieron en evidencia en el mejoramiento de la habilidad para aprender y resolver problemas y en la práctica de las tareas cotidianas.

El entrenamiento aumenta la síntesis de proteínas corticales y produce una descarga bioquímica que modifica la conectividad y la respuesta de los circuitos neuronales.

Estudios realizados en la Universidad de Sevilla y en el Centro de Rehabilitación del daño cerebral, demuestran que después del cuarto mes posterior al ictus no se produce una recuperación espontánea, ni después del sexto al noveno mes después de un traumatismo craneal.

La plasticidad cerebral no tiene edad, aunque los niños poseen un potencial más rápido de recuperación que los adultos si se inicia la rehabilitación a tiempo.

La recuperación cerebral no significa que un sujeto pueda volver a tener el mismo estado funcional que tenía antes de la lesión, pero la rehabilitación tiene el objetivo de que pueda valerse por si mismo y de que esté en condiciones de proponerse nuevos desafíos, permitiéndole el funcionamiento de su cerebro responder en forma coherente y lógica.

Fuente: “Daño cerebral. Una guía para familiares y terapeutas”, 2da.Edición ampliada, José León Carrion, Delta Publicaciones, Madrid, 2006.

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