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La Rutina Cotidiana

Publicado por Malena

El peso de la rutina cotidiana no se debe comparar con un estado depresivo, porque son dos estados diferentes.

La depresión tiene motivos tanto psicológicos como orgánicos que hay que tratar adecuadamente con ayuda de un profesional especializado.

En cambio el aburrimiento que suele producir la rutina diaria puede estar manifestando angustia existencial, falta de desarrollo personal, necesidad de crecimiento, de cambios y deseo de Ser.

Si el hombre primitivo no se hubiera sentido alguna vez aburrido todavía estaríamos en la edad de piedra, porque ese aburrimiento lo obligó a desarrollar su creatividad, a modificar la naturaleza, a utilizar su inteligencia para satisfacer sus necesidades, a defenderse de los depredadores, de los cambios climáticos y de las catástrofes naturales.

El aburrimiento que producen las rutinas, agobia en mayor medida cuando el comportamiento es automático y no se está consciente de lo que se hace; pero toda rutina puede admitir alguna forma de creatividad si uno se lo propone.

El trabajo también es una actividad rutinaria pero no todas las personas se aburren en su trabajo, porque salvo la tarea que se realiza en una línea de montaje, que es absolutamente mecánica y que actualmente es reemplazada por robots, casi todas las ocupaciones laborales exigen algún grado de creatividad personal, además de satisfacer una necesidad social.

La vida moderna nos condiciona a la diversión, promueve los viajes, seguir las modas, cambiar los muebles o el auto; haciendo creer a la gente que será más feliz con esos cambios. Pero una vez que se logran todas estas cosas, vuelve a surgir la necesidad interna de vivir algo nuevo.

El problema de la rutina no es lo que hacemos sino cómo hacemos lo que hacemos.

Si estamos concentrados en una tarea no podemos pensar en otra cosa, de modo que la concentración en lo que hacemos es lo que nos permite disfrutar de eso; porque estar concentrado es una forma de meditación, es el mejor modo de vaciar la mente de otro contenido.

Las personas que sufren depresión, además de tomar medicamentos, si recuperan sus rutinas diarias pueden lograr una más rápida recuperación; porque quien padece esta enfermedad, ha abandonado sus rutinas, vive en el desorden, se acuesta y se levanta muy tarde, come a deshora cualquier cosa, no cocina, no realiza ninguna actividad física, se aísla, no puede trabajar, no se asea ni arregla su casa.

Lo que ayuda a cumplir las rutinas cotidianas con alegría y buena disposición es prestarles atención y hacerlas lo mejor posible, otorgándoles un significado, como puede ser sentirse más digno de uno mismo y tener la oportunidad de mejorar la calidad de vida propia y de las personas que amamos.

En las grandes ciudades se produce la paradoja de contar con enormes posibilidades de esparcimiento y al mismo tiempo de estar cada vez más aburridos y solos.

En otras épocas, en las comunidades más pequeñas, las posibilidades de entretenerse eran el trabajo, las relaciones familiares y sociales, las festividades tradicionales y familiares.

La vida moderna en lugares de gran concentración humana, es solitaria e individualista y el propósito de la vida se reduce a llegar a tener lo que se supone que hay que tener para Ser. Pero una vez conseguido este objetivo, recién entonces, se reconoce que no es suficiente y que necesitan compartirlo.

Las rutinas diarias nos recuerdan lo básico de la vida, la importancia de la comida, del buen dormir, de tener una vida ordenada, del valor de lo simple y de los afectos.

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