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Nace un hermanito

Publicado por María Fay

Es frecuente escuchar la necesidad de consejo por parte de los padres al tener a su segundo hijo, mientras el primero es aún pequeño.

Esta circunstancia es compleja ya que un bebé recién nacido en la familia, produce un cambio rotundo de las rutinas  y una dedicación prácticamente exclusiva fundamentalmente de la madre en estos primeros momentos.

Los padres transitan por un periodo donde sus posibilidades de descanso y tranquilidad están alterados, razón por la cual tener plena determinación de como acompañar a el/la niño/a que atraviesa también por esta etapa de transformación es bastante difícil.

Por este motivo es a veces importante tener en cuenta algunas cuestiones para comprender y ayudar al hermano o hermana mayor en este momento.

Es importante tener en cuenta que si este es un momento exigido y revolucionario para los padres, más aún lo es para un niño. El niño que recibe a un hermanito pone en juego un gran nivel de ansiedad y tensión, en primer lugar, por los cambios que sobrevienen con este suceso.

Los niños se sienten seguros en base a rutinas y al sostén familiar que los padres le brinden, y en estos momentos, por más esfuerzo que se haga, estas rutinas y esta tranquilidad lograda tiempo antes, se altera. Por este motivo, el niño siente gran inseguridad.

Además, fácilmente observará que la atención es prácticamente exclusiva hacia el bebé, cuestión que es en parte inevitable ya que éste necesita de mayores cuidados. Esto desencadena con frecuencia en celos y en gran demanda a los padres de atención también para él.

Por otro lado, el niño muchas veces puede sentirse al margen respecto de las actividades y necesidades que rodean al bebé, viendo a sus padres rondando entorno a él pero no sintiéndose partícipes de ese momento.

Todas estas cuestiones pueden trabajarse en familia para que el niño transite por esta etapa de la mejor manera posible, disfrutando e interactuando también en este nuevo momento familiar.

En primer lugar, es muy importante explicarle al niño la llegada de su hermano/a ya desde el embarazo. El embarazo es una etapa ideal para poder ir gestando también esas fantasías de como será la llegada del bebé. Es aconsejable hacer esto quizás no desde el comienzo del embarazo, para no acrecentar la ansiedad del niño, pero sí a partir de la mitad del embarazo, para poder ir preparándolo para esta idea.

Al momento del nacimiento y los primeros días de la llegada del bebé, es muy importante el rol del padre. Él es quien tendrá que acompañarlo, contenerlo y explicarle todo lo que pase en momentos en que su mamá no esté disponible para él.

Sin embargo, es muy importante también que la madre se mantenga conectada con el niño. Hacerlo participar de las tareas, invitándolo a que se acerque y estableciendo momentos de vínculo.

Se le debe explicar su rol como hermano mayor y todo lo que él puede hacer para participar de esta etapa. Esto lo ayudará a sentir que él también forma parte y que no queda necesariamente excluido de estas nuevas rutinas.

Las rutinas del niño deben intentar respetarse lo mejor que se pueda, aunque haya variaciones pero no permitiendo que todo el establecimiento de horarios se derrumbe con la llegada del bebé. Mantener cierta estabilidad en las rutinas ayudará a que el niño se sienta más contenido y tranquilo.

Es necesario, a su vez, que haya división de tareas entre los padres. Así, aquel que no se esté ocupando del bebé, pueda dedicarle un tiempo a jugar con el niño o hacerlo dormir.

Es necesario para él sentirse querido y acompañado, y este puede ser un momento en el cual haya que reforzar las demostraciones de cariño.

Todo suceso que cambie drásticamente la continuidad en la vida y rutina de un niño pequeño debe ser acompañado por los adultos. Muchas veces el discurso de “está celoso”, es todo lo que se escucha en estos casos. Cuando en realidad, si bien los celos son comprensibles en circunstancias como estas, muchas veces hay una demanda de afecto y atención que es pasada por alto.

Los padres tienen la responsabilidad de posibilitar que su hijo o hija transite por este momento de la mejor manera, y para esto, muchas veces es necesario informarse, pedir ayuda y estar disponibles emocionalmente no solamente para el bebé sino también para su o sus hijos mayores.

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