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Diagrama Ishikawa o de espina de pescado

Publicado por María Gómez

Nos encontramos ante un problema o situación que necesitamos resolver de la manera más eficaz posible. Con frecuencia, los datos y las informaciones que manejamos son numerosas y se nos entremezclan. Acabamos por enfrentarnos a un embrollo de tal calibre que consideramos más que difícil encontrar un resultado satisfactorio.

Para evitar esta pérdida de tiempo y de energías, existen unas técnicas que nos ayudan a organizar esta información de manera que construimos un esquema mental y físico de la situación, ordenando las ideas, sistematizándolas y facilitando la generación de soluciones. Éste es el cometido del Diagrama Ishikawa destinado a encontrar las relaciones de causa-efecto acerca de un problema.

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Por tanto, dado un problema, dibujemos una espina de pez donde la cabeza será el efecto y/o problema y las espinas las diferentes causas que llevan a tal efecto. En la cola del pez situaremos la causa consensuada como principal. A continuación, se llevará a cabo una lluvia de ideas y se irán seleccionando las más idóneas y situándolas en las diferentes espinas que iremos creando a tal efecto. De las espinas, pueden surgir otras sub-espinas si se considera necesario. La visualización de las interrelaciones entre las causas es instantánea y también quedan claras las que actúan de manera independiente. Todo ello, resulta bastante esclarecedor.

Es una herramienta perfecta para trabajar en grupo y poder explorar diferentes caminos posibilitando la extracción de la raíz del problema y sus ramificaciones. Además, propicia plantear el caso con objetividad minimizando el impacto de las opiniones o creencias personales sobre el mismo. Resulta ideal para todos los públicos. Se adaptarían en cada situación con niños, jóvenes, adultos y personas mayores pudiendo ser una experiencia instructiva, ya que familiariza a los usuarios con los problemas y su resolución, a la vez que divertida.

A nivel individual, es una técnica bastante rentable para promover una fase de reflexión profunda acerca de la situación que se quiere analizar o el problema a resolver. Acercar a la consciencia aspectos o detalles que están camuflados en nuestro yo más íntimo suele traer consecuencias y conclusiones más que aclaratorias.

Asimismo, facilita que la discusión sea guiada y no se desvíe de su cauce con divagaciones o vaguedades. Ppr otro lado, su papel en la prevención de causas que conduzcan a un efecto no deseado es patente, lo que nos permitirá optimizar al máximo los problemas, controlándolos a lo largo de toda la evolución de la situación.

Su utilidad como instrumento de evaluación se torna, pues, incuestionable. El diagrama de espina de pez se puede aplicar tanto para medir la eficacia de un proceso de la cadena de montaje de una organización como para evaluar la evolución de la estructura cognitiva de un estudiante, por nombrar sólo un par de ejemplos.

No estamos acostumbrados a organizar gráficamente la información porque no nos han enseñado desde pequeños ni nos han creado ese hábito para realizar cualquier actividad cognitiva. Sabiendo que los aprendizajes que incluyen estímulos visuales ayudan a fijarlos y a que sean más permanentes, procuremos aprovecharlo para entrenarnos en prácticas que requieran representación mental en cualquiera de sus modalidades.

 

 

 

 

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