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Llena de tu agenda de experiencias

Publicado por María Gómez

Existe una forma de pensar muy generalizada sobre el futuro. Constantemente, nos están diciendo que cuando seamos mayores entenderemos todo. Nos vamos haciendo mayores, seguimos sin entender la mayoría de los asuntos de la vida y nos siguen diciendo que la experiencia nos proporcionará la sabiduría. ¿Se refieren con eso a que tenemos que esperar a tener 90 años para saber un poco de algo? Me aterra pensar que tienen razón.

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Lo primordial, entonces, no es hacerse mayor. Hay gente mayor que sigue sin saber nada de casi nada. Por tanto, esa teoría se tambalea. Además, nos encontramos con gente razonablemente joven que tiene una visión bastante amplia de la realidad que les rodea, tanto la cercana como la global. Y si ahondas un poco en su trayectoria vital, descubrirás que se trata de personas con gran fortuna por haber tenido la posibilidad de vivir experiencias. Con experiencias nos referimos a cualquier actividad de la que saques un aprendizaje profundo que pase a formar parte de tu bagaje personal y que conforme unas ideas, creencias y opiniones personales sobre cualquier cuestión.

Por tanto, es preferible y posible experimentar desde edades tempranas. Obviamente, durante los primeros años es responsabilidad de los padres proporcionar a los hijos experiencias significativas. Estar en casa tirados en el sofá es un buen plan si antes has estado en la montaña todo el día en contacto con la naturaleza, entre árboles y flores, disfrutando de la vida natural en familia. Habremos de facilitar a los niños que socialicen con iguales y con personas de distintas edades, incluyendo personas mayores. En la medida de lo posible, haz a tus hijos conscientes de que existen otras realidades además de la suya, con costumbres y culturas diferentes.

Una vez que llegamos a una edad mental que propicia supuestamente cierta madurez, podremos ir dibujando nuestro recorrido adaptándolo a nuestras apetencias y motivaciones.

Aunque parezca lo contrario, la gran ventaja para la adquisición de experiencias es que no se necesitan recursos materiales que precisen un gran desembolso económico, muchas veces imposible de realizar. Es, más bien, una tarea mental. Actualmente, en todas las bibliotecas de cualquier ciudad hay un depósito de libros, discos de música, películas y documentales que no necesitan más que un carnet de socio gratuito para disponer de ellos. Lee todo lo que puedas, escucha música constantemente, y viaja lo que tu tiempo y economía te permitan. Busca la esencia de lo sencillo.

EL día tiene veinticuatro horas para todo el mundo. Si hay personas que realizan muchas actividades en ese tiempo, tú también puedes. Comprométete y concéntrate en ello. Empieza a dedicar tu tiempo a lo realmente importante y dejar de perderlo en labores vacías de contenido.

Para ello, siéntate, coge papel y lápiz y pon en marcha tu cerebro. Marca tus objetivos con claridad y establece prioridades. A partir de ahí, empieza a encajar las acciones que te llevarán a alcanzar tus metas. Ser consciente de todo ésto nos llena de potencia y energía. No esperes más para llenar tu vida de experiencias y alcanzar la plenitud más pronto que tarde.

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