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El psicoanalista

Publicado por Betina Ganim

Del film que les comenté el post anterior, se desprenden otros temas, tales como el analista, su función y el consultorio…

* El analista.

En el film se habla de cómo encontrarlo, cómo buscar un analista: se pregunta a un amigo, o a un médico, o por el comentario «de boca en boca», o se recurre al Colegio de Psicólogos de la ciudad en la que se vive, o se hojean las «páginas amarillas»… Cada uno tiene sus recursos para conseguir un analista.

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Y también sitúa esta particularidad de los CPCT, estos centros de atención gratuitas en Chabrol, que se formaron para absorber esos pacientes que querían analizarse y no tenían recursos económicos… Allí la transferencia en principio es hacia un grupo de analistas, no se sabe quién será su analista.

Es interesante el tema de los semblantes. Porque, en definitiva, Lacan va -a lo largo de su enseñanza- intentado cernir «qué es un analista».

Otra cosa es lo que los pacientes o futuros pacientes, o la gente en general piensen que es un analista. Y Lacan dice que es una x. Que es un deseo particular, inédito -como lo ha llamado el analista Eric Laurent-que lo habita, que NO tiene que ver con solidarizarse con el dolor, o con ser bueno con sus pacientes, o ser ejemplo moral de sus pacientes…se trata de otra cosa…

Si hablamos del analista tenemos que hablar del deseo del analista…

Y además de deseo, cuerpo -no digo “persona”. El analista pone el cuerpo, pero retira su persona, retira sus sentimientos. No quiere decir que un analista cuando alguien le está contando algo, no se angustie o se emocione, o se ponga contento, o lo que sea.

Aquí es donde está ese mito del psicoanalista “frío”, pero tiene su verdad, como todo mito. El tema es que no debe operar desde ahí; no es su función.

Está testimoniado bien en el film, por un paciente que dice que si no hubiera sentido esa “extraña distancia”, si hubiera sido de otro modo, se hubiera ido. Y sin embargo, el paciente es capaz de darse cuenta que el analista lo escucha, quiere saber qué le pasa, y quiere ayudarle a hacer algo con eso… No decirle qué tiene que hacer. Eso es a la vez lo que muchos pacientes no soportan, que no se les diga qué tiene que hacer.

El analista con esa demanda, se dirige a otra cosa, y esa respuesta de manual que se le pide, la convierte en pregunta, o al menos apuesta a eso…

*El consultorio

Todo lo que sea del orden de «cómo debería ser» el consultorio del analista carece de importancia cuando el que entra al consultorio es un sujeto particular; es decir, el consultorio y el efecto que produzca en un pacinente, tendrá que ver con quién entre en él, con los efectos que eso puede tener en la subjetividad de cada uno…

Tenemos respecto de esto el testimonio del analista desordenado y el paciente obsesivo, controlando todo; el analista llega tarde y el paciente aun declarándose «muy puntual», es el que pide disculpas…

Bueno, esto, claro tiene que ver con otro de los conceptos fundamentales en psicoanálisis: la transferencia, que será el siguiente punto al que me voy a referir en el próximo artículo.

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