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Crimen y Castigo, desde la Psicología

Publicado por María Fay

¿Por qué  Crimen y Castigo es una de las novelas  consideradas de carácter Psicológico? Y ¿cuáles son los aportes que podemos encontrar en ella?

Como mencionamos anteriormente Dostoyevski es un autor que produjo un profundo efecto en Freud; razón que lo motivó a hacer un análisis de su persona.

Pero más allá del personaje de Dostoyevski puntualmente, es sin duda Crimen y Castigo, como obra, una de las que plasma más sabiamente los conflictos psicológicos individuales y sociales.

En el personaje de Raskólnikov se juegan vertientes ambivalentes y contradictorias que nos recuerdan a los influjos psíquicos que analizamos desde la psicología. Además del planteo intrapsíquico se muestran conjeturas filosóficas acerca de los roles sociales.

El personaje plantea una postura netamente narcisista. Se considera a sí mismo superior a otros en la sociedad. Y, según sus reflexiones, aquellos pertenecientes a este estrato de superioridad intelectual estarían habilitados a llevar a cabo crímenes que tengan un resultado beneficioso desde el punto de vista del “bien común”.

Cuestión que se transforma en metáfora y sustento de muchas posiciones políticas. Una suerte del “fin justifica los medios” en la versión de un estudiante neurótico ruso.

Paralelamente a esta posición, el personaje sufre todo tipo de avatares, con el tinte masoquista usual de los personajes de Dostoyevski, donde muchas veces el daño es netamente autoprovocado.

Así, vemos a lo largo de la obra que el Crimen está al servicio del Castigo. Y le rinde homenaje.

El acto criminal mismo, podríamos pensar, tiene lugar simplemente por todo lo que sobrevendrá después.

El personaje “debe ser castigado”, y es así cuando, incluso aunque las evidencias no sean suficientes, Raskólnikov se esfuerza por evidenciarse como el culpable y receptor de todos los castigos.

Psicológicamente esto es descriptivo del sentimiento de culpa y el autocastigo, que por lo general, encuentran la forma de tomar protagonismo en el psiquismo.

El acto de Raskólnikov recuerda a la caracterización clásica del síntoma en dos tiempos de la Neurosis Obsesiva, donde el sujeto lleva a cabo una acción y luego otra, contraria, con la ilusión de hacer desaparecer la anterior, pretendiendo que no hubiera acontecido.

Esto, como sabemos, no es posible. Pero el Castigo, en ese segundo tiempo funcionaría como modo de redimir o “deshacer” el crimen cometido previamente.

Esto está sin más, presente en la confesión católica, por ejemplo. El acto de redimirse funciona como símbolo de purificación: expiación del pecado antes cometido.

Estas idas y vueltas en el pensamiento, pasos y retrocesos, dudas y razonamientos son el sello del personaje. Y plasman el carácter psicológico de esta novela.

La justificación que ejerce el personaje para llevar a cabo el crimen, resulta posteriormente insuficiente.

Raskólnikov cree que por pertenecer a ese estrato social superior (que puede cometer crímenes en pos del bien común) no debe sentir ningún tipo de arrepentimiento.
Sin embargo, la culpa por el acto cometido que lo sumerge en un estado febril, le indica que es tan sólo un hombre común.

Toda esta reflexión termina mostrando las frustraciones humanas: La lucha entre el poder y la debilidad, entre el odio y la necesidad de expiación (amor/compasión?), el escaso o nulo control sobre los impulsos agresivos, la miseria y el descubrimiento de ser “simplemente uno más” de los mortales.

 

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