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El análisis transaccional, según Eric Berne.

Publicado por Lic. Maria V.

El análisis transaccional es un tipo de psicoterapia creada por Eric Berne (1910-1970) que consiste en considerar las transacciones como la unidad básica de las relaciones sociales. Eso significa que en toda relación social se da, según este autor, una transacción. Un intercambio que involucra un estímulo y una respuesta.

Este modelo, que se popularizó ampliamente, es implementado no solamente en psicoterapia sino también en educación, en coaching y en el área organizacional. Berne se orientó a analizar dinámicas sociales y cómo funciona el intercambio entre las personas.

Así describió distintos modos de transacción, según como sea el estímulo y la respuesta de las personas involucradas.

Eric Berne trascendió sin duda además por el carácter accesible y sencillo de sus formulaciones, lo que facilitó la llegada a un público más masivo, y amplió el enfoque. Si bien parte del psicoanálisis (inicia sus estudios con Paul Federn, uno de los primeros discípulos de Freud) este autor incorpora otras herramientas tomadas del humanismo y la teoría cognitiva-conductual.

La psicoterapia basada en el análisis transaccional tiene mayor foco en el presente y pretende abordar el crecimiento personal de la persona que consulta.

Estados del Ego:

Las transacciones se analizan según intervengan los distintos estados del ego, cada uno de los cuales Berne los define como un sistema coherente de sentimientos y una serie coherente de patrones comportamentales. Y los clasifica en:

  • Padre: Este estado semeja las figuras parentales. Mismo estado de ánimo y conducta desempeñada por madre, padre o sustituto.
  • Adulto: estado dirigido hacia la apreciación objetiva de la realidad. Llega a conclusiones basándose en su propia percepción.
  • Niño: reliquias arcaicas, fijados desde la primera infancia. La manera de reacción es la misma de cuando la persona era niño.

Según Berne todos tenemos estos tres estados, y podemos cambiar con relativa facilidad entre uno y otro.

Las transacciones se llevan a cabo entre estos estados, entre distintas personas. Es decir, puede partir un estímulo de una persona en estado del Padre, y recibir una respuesta de otra en estado de Niño. En función de todas las posibles transacciones el autor va describiendo y caracterizando los diferentes intercambios sociales.

Estas tres instancias tienen a simple vista semejanza con las instancias freudianas de Superyó, Yo y Ello, aunque no se corresponden exactamente desde el punto de vista teórico.

Según la teoría del análisis transaccional, el Adulto es el responsable de regular las actividades del Padre y el Niño y es un estado esencial para la supervivencia.

El Niño también es importante porque en él residen la creatividad, la intuición y la posibilidad del placer. Pero puede manifestarse de dos maneras: el niño adaptado responde a lo que los padres hubieran querido, el niño natural, cuenta con estas características de libertad y creatividad mencionadas anteriormente.

El Padre puede manifestarse de manera directa o indirecta. En el primer caso, la persona actúa como lo hacía su madre o padre. En la segunda, la persona actúa como hubieran querido su madre o padre. Este estado también capacita al individuo en su rol de padre o madre para la propia vida y permite establecer ciertas conductas y decisiones normativas que liberan al individuo de decisiones triviales.

Los tres estados son sumamente importantes, sólo cuando uno de ellos presenta desequilibrio es que resulta preciso el análisis y la reorganización.

Este enfoque permite abordar al individuo en relación al equilibrio o desequilibrio entre estos estados, y aborda sus relaciones humanas y desarrollo personal en función de la interacción de estos estados con los de otros en el medio social.

 

 

 

 

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