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Los traumas de la infancia y las patologías de salud mental.

Publicado por Lic. Maria V.

Las situaciones traumáticas de la Infancia pueden ser múltiples. Para Freud, muchos acontecimientos que forman parte del desarrollo del psiquismo en los primeros momentos tienen características de traumáticas, y por esto, pueden llevar a la Neurosis, incluso aunque el ambiente de crianza aparente ser adecuado.

El trauma implica un choque emocional, y es independiente del tipo de acontecimiento que pueda provocarlo. Dependiendo de las estrategias o herramientas del sujeto para el afrontamiento, podrán resultar traumáticas o no determinadas experiencias.

Sin embargo, aquí nos referiremos a las situaciones traumáticas en la infancia como principal factor de riesgo de las enfermedades mentales. Y con enfermedad mental nos referimos a cuadros que presenten síntomas y un sufrimiento psíquico significativo, acompañado de dificultades o imposibilidad de sostener lazo social y relativa independencia.

Innumerables estudios se han llevado a cabo para intentar determinar las causas de las enfermedades mentales. Pero si hay algo que esta por demás comprobado es que las experiencias traumáticas infantiles son un factor decisivo como predisposición en estos casos.

Eso no significa que todo aquel que sufre alguna patología asociada a la salud mental deba necesariamente haber padecido una «infancia terrible», pero sí que la violencia, los abusos, la desatención, el abandono y las carencias afectivas en la infancia son definitivamente factores de suma importancia en la posibilidad de desarrollo de este tipo de patologías.

Está comprobado ya que el ser humano necesita del contacto afectivo para sobrevivir. Las carencias afectivas, como lo han demostrado estudios sobre depresión anaclítica (Spitz), o marasmo, y sobre el Apego (Bowlby), en los primeros momentos de vida, pueden llevar a la muerte o manifestarse en retrasos del desarrollo y en dificultades en el crecimiento.

Dicho esto, se entiende que tanto la falta de contención afectiva en los primeros momentos de vida, como las activas conductas de violencia, abuso y negligencia, son factores que ya de por si predisponen significativamente al desarrollo de patologías mentales de gravedad.

La importancia de la infancia en el desarrollo del psiquismo esta ya libre de discusión. Y esto representa sin duda la unión de la ciencia en general con la postura freudiana o psicoanalítica, ya que desde ambos sitios se ubica a la infancia como un terreno decisivo en el desarrollo humano.

Por esto mismo, lo que sucede en los primeros años de vida tiene un influencia fundamental en el desarrollo psíquico futuro, lo que no implica que quien haya vivido una infancia traumática este condenado a sufrir una enfermedad mental.

Siempre hay posibilidad de cambio, y hay muchos factores que inciden sobre el desarrollo de un individuo. Pero es importante revisar una y otra vez los patrones de crianza, entendiendo que tienen una incidencia significativa dentro del plano de la salud mental.

A lo largo de las décadas se han ido modificando las normas y valores de crianza. Lo que anteriormente estaba orientado hacia la autoridad, la estructura patriarcal y la frialdad en el trato con los hijos, hoy ha virado en muchos casos al otro extremo: permisividad, falta de límites y falta de tiempo en familia. 

La estructura familiar se ha diluido, y por más que se agradece la pérdida de los castigos fisicos y la falta de afectividad propios de la etapa anterior, la permisividad, la falta de límites y tiempo son también un gran problema.

Los roles parentales deben ser revisados porque cambian conforme cambia la Sociedad. Los padres y madres deben poder trabajar aspectos propios a la vez que ocupan su función (si es que la ocupan), porque de otro modo se repiten esquemas inconcientes, perpetuando modalidades que pueden ser perjudiciales para los niños y niñas que están en desarrollo.

 

 

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