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¿Por qué escribir los sueños?

Publicado por María Fay

Escribir los sueños es una práctica que muchos Psicólogos recomiendan porque nos ayuda a recordarlos y tenerlos presentes al momento de la sesión.

Pero más allá de esto, tener un seguimiento de los sueños nos permite estar más en contacto con el Inconciente, pudiendo así observar cuestiones que se reiteran, preguntándonos con qué podrían estar vinculadas y acercándonos a contenidos que de otro modo no podríamos concientizar.

Los sueños, según Freud son una vía regia de acceso al Inconciente. Esto es porque forman parte de lo que él denominó Formaciones del Inconciente, entre las cuales también están presentes los lapsus, chistes y actos fallidos.

Los sueños poseen, para Freud, un contenido manifiesto, que es el relato del sueño, aquello que el sujeto recuerda, escribe y potencialmente cuenta en la terapia, y el contenido latente que sería el verdadero significado: las mociones pulsionales y deseos que le han dado origen.

Según el Psicoanálisis a través del contenido manifiesto se puede acceder al latente, por medio de la asociación libre.

Según el pensamiento junguiano los sueños nos permiten acceder al significado profundo y simbólico de nuestras experiencias vitales. El trabajo con ellos en la terapia es clave para la identificación de los complejos y lograr un mayor estado de conciencia.

Desde esta perspectiva los sueños nos permiten conectarnos con los aspectos propios que están en sombra, con lo Inconciente, tanto personal como colectivo. De modo que observarlos es una manera de acercarnos a esos aspectos, reconocerlos y así avanzar en el Proceso de Individuación.

Para la Psicología Analítica, los sueños funcionan como un sistema de regulación de la Psiquis en su tendencia al Equilibro, tienen una función compensadora. En ellos pueden aparecer distintos arquetipos que nos permiten acceder a contenidos profundos.

Tanto desde la Teoría Freudiana como desde la Junguiana, los sueños ocupan un lugar de gran importancia.

Frecuentemente vivimos el día a día y las actividades sin tener demasiada conexión con los aspectos Inconcientes.
Sin embargo, siempre aparecen para recordarnos que están ahí: en los lapsus, las confusiones, los actos fallidos, las sincronicidades, todo aquello que no controlamos.

Podemos optar por alejarnos aún más, creyendo que así llevamos nuestra vida más clara y precisa, considerando como meras cuestiones del azar a estos acontecimientos que nos sacan de nuestra estructura.
O bien podemos observarlas, indagarlas e intentar desentramar su trasfondo.

Escribir los sueños nos permite esto último, tener mayor conexión con eso que al Ser Humano se le escapa (afortunadamente siempre algo se seguirá escapando).

Mediante el recurso de la escritura logramos que aquellos contenidos del sueño se vuelvan más claros para la conciencia, ayudando en el recuerdo y permitiendo que nos resuenen otros contenidos: recuerdos, vivencias, sueños anteriores, figuras de autoridad o de contención, emociones… Nos permite, mientras escribimos, que muchas de estas conexiones se lleven a cabo. Escribiendo una palabra de ese relato puedo pensar en algo asociado, o me puede traer otro contenido.
Y con todo esto poder acceder a lugares que de otro modo no transitaríamos.

Tanto escribir, como dibujar y pintar los sueños nos posibilitan tenerlos presentes. Fomentar que se desplieguen, darle un lugar de importancia dentro de nuestra cotidianidad a esa parte que frecuentemente queda restringida e ignorada.

 

 

 

 

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