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Preguntas circulares

Publicado por María Gómez

Vivir en familia es maravilloso pero no nos engañemos, la vida familiar da para abordar muchos conflictos de índole variada. Normalmente, se solucionan los problemas de manera intrínseca porque en todas las familiar hay una persona con especial talento para conciliar y poner algo de cordura, pero, en ocasiones, el conflicto se enquista de tal manera que al final se acaba solicitando la ayuda de un mediador que intente esclarecer la situación.

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Dado un conflicto comunicativo o un enfrentamiento cualquiera entre dos personas, se solicita a una tercera que describa el tipo de relación existente entre las dos anteriores o el tipo de reacción que manifiestan ante cierta circunstancia. Los tres protagonista se encuentran presentes en la terapia simultáneamente creándose una concepción compleja del conflicto debida a las interacciones y reciprocidades que se crean durante la intervención dando lugar a espiral de respuestas en la cual la información circula de una persona a otra. De ahí que la técnica se denomine cuestionamiento circular. La circularidad también se presenta dentro de un marco temporal destinado a recabar información acerca de los hechos acontecidos en el pasado , presente y futuro.

Un valor añadido de la técnica se aprecia al contribuir a que un sujeto descrito como «silencioso» por su dificultad comunicativa o timidez, rompa su barrera y decida aclarar o refutar la visión del miembro colaborador. De esta manera, son incluidos en la terapia de una forma menos paralizante para este tipo de personalidades.

Las principales finalidades que se pretenden alcanzar comparten una pauta purificadora entendida como un bálsamo para calmar las tempestades. Al mediador le interesa definir el problema con la máxima información proveniente de varios miembros y conocer, de hecho, cómo la familia teoriza acerca del mismo.

Las interacciones, sus secuencias, y bajo qué organización se rige la familia en cuestión es otra área susceptible de las preguntas circulares. Hallar las alianzas y las desuniones resulta primordial para conocer los patrones de interacción en los que se basa la vida familiar.

Otro ámbito de acción está destinado a definir la historia del problema. Cuándo empezó, cómo se produce, su desarrollo hasta el momento son cuestiones necesarias contrastar o refutar las hipótesis previas que permitan, posteriormente, enfocar un futuro común antes percibido como improbable.

Una vez concretadas todas estas cuestiones, será posible que emerjan alternativas libres de colisiones a la situación problemática inicial, cambiando las percepciones y las sensaciones, y por tanto, los comportamientos y las reacciones. Es preciso que los individuos estén predispuestos a mostrar una actitud de curiosidad hacia todo el sistema para maximizar sus inclinaciones de cara a alcanzar la solución óptima.

El mediador tendrá, pues, que tener la capacidad de observar al detalle las réplicas de los sujetos cuando intervenga cualquiera. A partir de la observación, contará con una información sin sesgos, de manera natural y espontánea.

Así pues, queda demostrada la eficacia del interrogatorio circular en la terapia familiar como técnica de solución del problema y, sobre todo, de recontextualización. El ambiente dentro de la sala debe encuadrarse en la libertad, el respeto y la comunicación abierta.

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