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¿Qué es ser optimista?

Publicado por Lic. Maria V.

¿Qué es el optimismo?

La definición más básica lo define como: “Tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más positivo o más favorable.”
También se encuentra como “doctrina y disposición que aguarda lo mejor y más positivo de todo lo que se experimenta.”

En líneas generales el optimismo está vinculado a la esperanza y a una expectativa positiva sobre el futuro o el desarrollo de los acontecimientos.

Todas las personas tenemos la potencialidad del optimismo. Los niños pequeños, si están bien emocional y psicológicamente, suelen ser en esencia optimistas. Se entusiasman fácilmente y confían en el entorno. Esa actitud de inocencia y de alegría entorno a las circunstancias más simples, es un rasgo que sostienen los adultos optimistas.

El optimismo se asocia a la ingenuidad. Y en muchas sociedades esto es considerado un problema. Ser ingenuo se transforma en blanco fácil para las malas jugadas de otros. Lo que se valora es el escepticismo, ser precavidos y adelantarse a los hechos evaluando siempre las posibilidades negativas primero.

Este tendencia, a la desconfianza suele celebrarse en muchos contextos. El “vivo” en la cultura argentina, es el que no se deja engañar, y para estar en esa posición hay que adeñantarse y desconfiar.

Simultáneamente el optimismo es visto muchas veces como señal de triunfo. Las personas alegres y positivas suelen ser valoradas.

Como hablamos en el artículo anterior, muchas veces la tristeza o el pesimismo son aspectos rechazados y que se intentan mantener ocultos, para no atraer las propias angustias. Por eso, las personas más optimistas suelen estar rodeadas de amigos. Es sencillo tenerlos cerca porque contagian su positividad.

Sin embargo, el lado oscuro del optimismo es la negación, idealización o falta de realidad. Esto ocurre si es un rasgo que se instala defensivamente, como modo de evitar vincularnos con las partes más sombrías o complejas.
En estos casos la persona desarrolla un optimismo excesivo. Filtra lo que le ocurre con un matiz que le impide observar o reconocer aspectos de la realidad fundamentales para la toma de conciencia.

En estos casos, el optimismo se transforma en un obturador, que impide conectarse con uno mismo y con la realidad.

Si volvemos a la primera definición observamos que el optimismo implica una tendencia a elegir lo más favorable en lo que sucede. En esto mismo está implícito que se evalúa la situación completa y a partir de ahí se prefiere sopesar los aspectos positivos. Esto es muy importante porque da cuenta de una elección en juego. Se observan todos los elementos y aún así se extrae de cada situación su potencialidad positiva y esperanzadora.

El optimismo es una característica que necesitamos desarrollar actualmente, porque nos permite en gran medida salir de situaciones de crisis. A nivel colectivo la esperanza y la proyección de un futuro posible son esenciales para la reconstrucción social y personal que estamos transitando en estos últimos tiempos.

El porqué algunas personas lo desarrollan más fácilmente tiene múltiples factores intervinientes entre los cuales la historia personal es uno muy importante.

El optimismo que no es defensivo y que no implica negación sino esperanza, merece ser revalorizado y puesto en acción.

 

 

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