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TOC: sigla que se banaliza demasiado.

Publicado por María Fay

El TOC, o Trastorno Obsesivo Compulsivo, es un diagnóstico que se ha banalizado mucho en el último tiempo, siendo usado para nombrar cualquier rasgo obsesivo puntual.

Las consecuencias negativas de esta malinterpretación, es que se desconozcan las características de un verdadero TOC.

Como sucedió anteriormente con la Depresión, donde se usaba este término para caracterizar cualquier momento de tristeza o de baja energía, hoy esta ocurriendo con este otro diagnóstico.

Para comenzar por el principio, aclararemos que los diagnósticos contenidos en los Manuales de Psiquiatría, no determinan jamás a un sujeto.

Aunque una persona sea diagnosticada con uno u otro de estos Trastornos, como hemos hablado anteriormente, no existen definiciones que puedan adaptarse a todos.

Las generalidades absolutas no tienen real validez cuando se trata de seres humanos, de modo que debemos estar atentos a este gran riesgo que muchas veces se produce como consecuencia de los diagnósticos. En muchas ocasiones, éstos se vuelven rótulos y formas de identificar a aquellos que han sido diagnosticados, lo cual produce gran estigma social.

Dicho esto, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, es un tipo de trastorno que implica para su diagnóstico gran número de criterios que deben cumplirse. No se padece de un TOC por tener uno o dos rasgos obsesivos, razón por la cual, es preferible referirse a estos pequeños rasgos como obsesiones en lugar de ¨TOCS¨. 

Rasgos poseemos todos, pero para llegar a cumplir con un diagnóstico de este tipo se deben cumplir con muchos requisitos y el nivel de privación del sujeto en su vida es considerable.

El TOC verdaderamente, es una condición muy limitante para la persona y produce gran angustia. Se manifiesta de manera constante en variadas obsesiones y/o compulsiones que el sujeto no puede manejar, sintiendo que estas ideas o conductas se le imponen.

El TOC, de no ser tratado, va empeorando cada vez más, ampliando dichos rituales y compulsiones hasta dejar al sujeto cada vez más atrapado.

Es importante conocer las características verdaderas para poder ayudar a quien realmente necesita, aconsejándole asistir a un profesional de la salud mental para su correcto diagnóstico.

En estos casos, el sujeto siente por lo general (si se trata de un adulto), que sus compulsiones e ideas son exageradas, pero aún así no puede evitarlas. La trampa de este tipo de afecciones es que para suprimir o ignorar un pensamiento o comportamiento el sujeto se impone otro. De modo que se configura una cadena cada vez mas interminable de censuras y defensas.

Desde el punto de vista psicoanalítico, (que posee por supuesto otros criterios diagnósticos y que no se basa en estas nomenclaturas) la neurosis obsesiva se define por síntomas compulsivos: rituales, ideas obsesivas, impulso a llevar adelante acciones indeseadas, culpa, duda, lucha contra esas ideas internas, entre otros.

Además, se observa en la mayoría de estos casos, la llamada Formación Reactiva, que implica una exacerbación en el Yo del afecto contrario a aquel que busca ser reprimido: gran amabilidad y excesiva preocupación por el otro recubren un impulso inconsciente por dañarlo o lastimarlo.

La ambivalencia es central en esta Neurosis: amor-odio, y una lucha constante entre ellos.

Freud describió además el Tabú del Contacto, presente en estos pacientes. Contacto que se busca evitar, tanto corporalmente, como entre ideas del sujeto mismo. Implementando el mecanismo del Aislamiento para intentar separar estas cuestiones constantemente.

Se presenta además el mecanismo de desplazamiento, mediante el cual el sujeto desplaza el afecto de una representación intolerable para el Yo, hacia representaciones nimias, producto de lo cual se observan como exageradas, dado que hay un monto de energía excesivo depositado en ellas. Así, situaciones mínimas cotidianas como el hecho de lavarse las manos o apagar la luz, pueden estar recargadas con una energía excesiva, invirtiendo el sujeto gran tiempo y dedicación a estas tareas.

Otro mecanismo de defensa empleado en estos cuadros es el de la Anulación, mediante el cual se pretende deshacer una acción o pensamiento previo.

Por supuesto que la característica central en estos casos, es que todos estos esfuerzos nunca terminan de lograrse en su totalidad. Motivo por el cual siempre hay un desarrollo de angustia y la necesidad de imponer más mecanismos que refuercen estos intentos.

Nunca se logra el aislamiento puro y es imposible deshacer realmente lo ya hecho, y esto provoca gran temor.  Estar ante la incertidumbre, el no-control, implica para estos pacientes el mayor peligro.

Es una Neurosis caracterizada por una presencia superyoica cruel y exigente, que nunca se cansa de pedir más al Sujeto: más renuncia y más censura.

Conocer en profundidad las características de estos cuadros nos permiten entender mejor a otros y su padecimiento.

Es fundamental conocer y diferenciar para no seguir reproduciendo discursos sociales confusos que dificulten a quien padece realmente de buscar el tratamiento que necesita.

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