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Del triángulo histérico al discurso

Publicado por Betina Ganim

El post pasado les dije que comenzaríamos el año con una cuestión más bien clásica en lo que hace al psicoanálisis lacaniano, a la clínica psicoanalítica. Se trata de la histeria y de la obsesión, para lo cual me he referenciado en el texto inaugural de la enseñanza de Lacan, a saber «Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis», el Informe de Roma de 1953.

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He comenzado con la histeria, cuyo deseo, nos dice Lacan se caracteriza por la insatisfacción; es decir, el deseo de la histeria no tiene objeto; en el sentido de que Lacan lo plantea en un principio como una estructura armada para nunca encontrarse con su satisfacción. El deseo dela histeria es un deseo insatisfecho. Esto lo vemos muy bien con el caso de la «Bella Carnicera» -pero no meteré en este caso de momento.

En la histeria, si hay goce, es un goce por procuración; ¿qué quiere decir esto? La histérica no se enfrenta directamente con su goce, sino que se lo procura por medio de los hombres; pero como dije en el post anterior, su pregunta no está en este «por medio de» sino en otro lugar. Su pregunta por su deseo, por su goce (en este momento de la enseñanza lacaniana podrían quedar homologados) está en la Otra mujer.

En la clínica de la histeria, si nos quedamos en la vía del deseo inconsciente, nos encontramos con el tope freudiano; por eso la clínica de la histeria desde el goce nos da otra clínica diferente. Si vamos por el lado del inconsciente, del deseo insatisfecho y por el lado de la cuestión de la Otra como su enigma, y nos quedamos allí, la salida será Falo-Castración. Es decir, lo soy o lo tengo.

Es recién en el Seminario 17, donde Lacan plantea los cuatro discursos, que con el discurso histérico, donde tenemos bien diferenciada la cuestión del goce en la histeria. En este discurso que se escribe así:

$ S1
a S2

El objeto a lo tenemos en el lugar de la Verdad en el discurso; en el lugar de lo que reprime la división subjetiva. Su insatisfacción la podemos leer en el matema $ que está en el lugar del Agente discursivo. Desde allí se dirige al Otro del discurso histérico,donde tenemos el S1, el significante Amo. Si ella se dirige ahí (que puede ser tomado como el hombre, el Padre, el «intermediario» ) es para que le produzca saber (S2 en el lugar del Producto discursivo) sobre el goce de la Otra.

Pero su satisfacción, la satisfacción histérica está en el objeto a. La histérica ante el encuentro con lo sexual, hace todo ese recorrido, para terminar sacando el cuerpo; en todo caso que lo ponga la Otra…

Aquí podemos leer mucha de la sintomatología en el plano sexual. No en tanto $, sujeto dividido, insatisfacción…eso es parte del discurso, es la definición del deseo inconsciente por excelencia: la insatisfacción. La cuestión está en el goce.

Bien, he sintetizado tal vez demasiado estas cuestioes pero me parece interesante el paso del triángulo histérico al discurso, donde justamente
encontramos la novedad lacaniana: el objeto a, que nos da el lugar de la satisfacción en al histeria, reprimido.

FUENTE: Seminario Central «La dirección de la cura» Cita, 2003.

Categorías: Psicoanálisis