Psicología

Inicio Psicoanálisis El carácter enunciativo de la pulsión

El carácter enunciativo de la pulsión

Publicado por Betina Ganim


¿Qué es el modelo enunciativo de la pulsión? ¿De qué se trata esto que Jacques-Alain Miller nos dice en su Curso «El Ser y el Uno» respecto de la pulsión, tal como Lacan la «domesticó» en su famoso grafo?

Les decía que este intento de hacer de la pulsión un enunciado, lleva a preguntarnos si entonces la relación del sujeto a lo real se da sobre la escena fantasmática. Eso Lacan lo ha intentado verificar todo el tiempo, y para ello necesitó usar el término «fantasma fundamental».

lacan_250

Es decir, por un lado tenemos el fantasma común, podemos decir, esa historia, esa novela que se sostiene en un escenario simbólico-imaginario; una ficción, un guión. Pero más allá de esto, tenemos lo que Lacan llamó ese «fantasma fundamental», que tiene que ver con la cuestión de lo real.

Vayamos al grafo: Tenemos en el piso de arriba los dos últimos términos, en un vector que va del goce a la castración. Allí ubica la demanda articulada al Otro. Una flecha que en esta dirección pasa por dos lugares: la pulsión, que se escribe a partir de la demanda: ($D) y el S (A barrado, el significante de la falta en el Otro)

Con esto Jaques Lacan quiere demostrar que «eso habla» en la pulsión; es decir, que la función de la palabra incide sobre la pulsión.

Está claro que el sujeto «no se entera», pero aún así, lo perturba. O sea, el sujeto habla en la pulsión.

A ver. Paso a paso. ¿Cómo lo demuestra Lacan?

En principio, va a Freud: Tanto en el Caso Schreber como en su texto «Pulsiones y destinos de pulsión» esto está demostrado por el orden gramatical que se opera en la pulsión, con sus reversiones sujeto-objeto.

Luego, Lacan destaca el carácter de «corte» que tiene las zonas erógenas, zonas que poseen «borde». El borde, para Lacan, tiene una función significante, simbólica.

Y después va a la cuestión de la insistencia de la pulsión, una especie de memoria hecha de significantes, algo que Lacan dice en el Seminario 7 («La ética del Psiocnaálisis»).

Miller recuerda que Lacan fue demasiado lejos, hasta incluso dijo que la pulsión tiene una dimensión histórica. Es decir, Lacan intentó de todo para demostrar la causa que defendía: que la pulsión está acompañada por la palabra. Es más, Lacan presenta la pulsión sobre ese paradigma. Pulsión y significante van juntos, podemos decir. Como dice Miller, la «pulsión está en una correa significante».

Mientras está hablando de esto, con este modelo de pulsión, Lacan no deja de lado al goce. Es así que en el grafo escribe «Goce» en la parte superior, al comienzo del vector. Bien, nos preguntamos entonces cómo hace entrar al goce en este sistema. Lo introduce a partir de la prohibición: a partir de decirle «No» al goce, que tiene su trasfondo en el Edipo.

Y el goce es impensable sin un cuerpo. Un cuerpo que goza. Esto es algo que tiene que ver con lo que se juega en un análisis: se le da significación (fálica) al goce, en su vertiente de transgresión, que se prohibe. «No debes gozar».

Seguiremos con el recorrido de esta clase de Miller en el siguiente post.

FUENTE. MILLER, JACQUES-ALAIN. «EL ESTATUTO DE LO REAL» REVISTA FREUDIANA Nº 63.

Categorías: Psicoanálisis