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El Caso Emmy

Publicado por Betina Ganim

En el artículo anterior les introduje algo de este primer caso que Freud relata en Estudios sobre la Histeria, a propósito del método hipnótico con el que Freud trabajaba a partir de Breuer -aunque confiesa que estaba también influenciado por Charcot y la sugestión.

Luego de siete semanas de tratamiento con Emmy de N., Freud le permite irse a su residencia de verano, ya que había notando en ella una leve mejoría de sus síntomas.

freud young

Pero allí sucede algo con su hija mayor, un malestar ginecológico que hizo que Emmy visitara a nuevos médicos. Estos fracasaron en el tratamiento con su hija, «provocándole» en cambio, una enfermedad nerviosa.

Emmy instantáneamente traslada esta queja a Freud y al ginecólogo que veía a su hija en Viena, a quienes culpa por haber relativizado el malestar de su hija en su momento.

Aún así, al año exacto de la primer consulta, Emmy vuelve a Viena, y a Freud.

El dice que la ve mejor de lo que transmitía en las cartas que ella le enviaba.

Pero ella le confiesa que siente su cerebro perturbado, que padece de insomnios y está sumida en una profunda tristeza. Vuelven todos los síntomas del inicio: la tartamudez, los tics, retorcía sus manos entre sí, llena de ira, al punto que ante la primer pregunta de Freud ella reaccionaba encolerizada haciéndolo callar.

Freud en este período del tratamiento se limitaba con esta paciente a la anulación, a través de la sugestión hipnótica, de las impresiones traumáticas que había sufrido en su estancia fuera de Viena; y de hacer algo con esa «tempestad en el cerebro» de la que Emmy se quejaba desde que retomó su tratamiento.

La hipnosis fracasa por primera vez cuando Freud intenta sugestionarla diciendo que el dolor de estómago que ella acusaba no era por la comida sino por el miedo que le provocaba comer. Es más, le dice que se iría y que a su vuelta esperaba que ella hubiera reflexionado sobre ello, y que si en ocho días no asumía eso, su función con ella terminaría y la derivaría a otro médico…

Es notable cómo Freud nos va transmitiendo su método.

El efecto fue que ella luego aceptara esa interpretación de Freud, pero le aclara que solo lo hace porque él se lo asegura… Luego Freud la hipnotiza y Emmy asocia con que su no querer comer tenía que ver con diferentes escenas infantiles, que eran el motivo del asco por la comida.

Freud nos cuenta también de los efectos de tal intervención: Emmy empieza a comer normalmente…

En el análisis del caso, Freud nos dice que su diagnóstico es de Histeria: delirios y alucinaciones en una constelación psíquica normal, las transformaciones de su personalidad en estado hipnótico, la anestesia en los miembros, datos de su historia, etc; aún así Freud rescata su particularidad, que puede llevar a dudas diagnósticas.

En este momento pre psicoanalítico de Freud, él consideraba los síntomas histéricos como restos de excitaciones provenientes de acontecimientos traumáticos. Cuando esas excitaciones son trasmutadas en palabras, el síntoma desaparece, pues se le da otro tratamiento.

Aun así, nos dice Freud, en la histeria esa magnitud de excitación que le concierne al trauma deriva directamente en síntomas en el cuerpo, algo que durante mucho tiempo hacía obstáculo a la consideración de tal patología como una enfermedad psíquica.

En el siguiente post seguiremos con estos historiales freudianos «prepsicoanalíticos» que aún nos siguen enseñando.

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