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El objeto de deseo del Otro

Publicado por Betina Ganim


El post pasado les introduje lo que llamamos el primer tiempo del Edipo, que podemos ir ordenando de la siguiente manera: lo que desea ese otro es el falo. Eso está funcionando en la cultura todo el tiempo, podemos poner miles de ejemplos, y es por eso que va a aparecer en algún momento.

Lo que tiene que quedar claro es que el niño no puede decir: ‘jo…, me ha venido un objeto que la cultura define porque mi madre…’ Para el niño eso es solamente un objeto imaginario.

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En estos párrafos del Seminario 5, se ve cómo Lacan precipita el tercero de la tríada: ese orden simbólico del que ella depende, eso que está atrás de ella, de la madre, lo que da acceso al objeto de su deseo…

Creo que hay una única manera de entender este tema de los tiempos del Edipo, y es empezando a diferenciar lo que uno puede discutir a nivel de estructura, de lo que el niño, de a poco, puede ir subjetivizando.

Se ve bien hasta qué punto el niño capta el objeto de una manera muy intensa en una dimensión imaginaria; es decir, no entiende a ese objeto en su valor sustitutivo.

Por ejemplo: puede ser que la madre lleve a la casa algo, dinero por ejemplo. Ella se va, me deja a mí -niño- con un canguro, pero trae dinero. Ella se va, desea otra cosa: dinero, no sé por qué…Pero de repente yo -niño- me siento totalmente atraído por esos papeles de colores que tanto desea mi madre, y ella entonces me da unos falsos, de esos que trae el Monopoly, y me encantan. Es decir, eso se ha vuelto mi objeto de deseo en tanto es lo que desea mi madre más allá de mí. Pero eso es solamente la imagen de los billetes, no comprendo que eso es un objeto capaz de ser sustituido, que tienen que ver con un sistema monetario, d intercambio, etc. Es decir, aún no he llegado a un efecto de castración sobre ese objeto.

Es por eso que Lacan menciona todo el movimiento azaroso que hay aquí de los objetos, ya que pueden coger cierto valor perverso, fetichístico, etc. Eso es muy variable. De esa escena, me puede surgir cualquier clase de fijación loca sobre el brillo de los ribetes de los billetes, y cómo puedo darles después el valor de ser aquello con lo que yo sé que colmo ese deseo del otro. Y durante toda la vida me dedico a coleccionar billetes para dárselo a mis amantes, a mi mujer, a mis hijos…

Si se hace un análisis, surge la escena originaria donde se fijó esto. Pero es completamente variable.

Y para explicar cómo se constituye esto, hay este «más allá de la madre cultural. Para representar ese orden cultural «más allá», está el Nombre del Padre. Esto tiene que estar funcionando para que al niño le aparezca esta solución; pero eso no quiere decir que el niño tenga idea de la función del padre, ni nada por el estilo…

Seguiremos el siguiente post.

FUENTE: LACAN, J. «El Seminario de Jacques Lacan, Libro 5, Las formaciones del inconsciente». Clase X: Los tres tiempos del Edipo. Ed. Paidós.

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