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El uso del fantasma

Publicado por Betina Ganim


Desde la perspectiva del fantasma, Miller nos propone abordar la temática del goce, y decide basarse en los conceptos de Freud que anteceden a la concepción lacaniana de «goce». Desde la perspectiva del fantasma no nos queda otra que retomar la cuestión del objeto de amor, y destacar su diferencia con el objeto de la pulsión. No tienen nada que ver, sostiene Miller en su curso publicado como «Los divinos detalles».

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Freud ya planteaba la necesidad de un ensamble bastante complejo, del cual es necesario servirse, y que Freud descifrará a partir de la cuestión edípica.

Aquí es donde Miller decide hacer unas distinciones:

Podemos calificar al fantasma como esa pantomima de la vida amorosa;
algo que tiene reglas, esa invariabilidad que se da en la relación del yo con el otro. Sigmund Freud la llama «pantomima» cuando en su investigación sobre la vida amorosa de los hombres, habla de esos rasgos determinados, particulares, que tiene que tener el objeto de amor para él – sabiendo que es un objeto que le terminará desengañando. Y que en el momento mismo en que lo decepciona (por ejemplo con una infidelidad) lo satisface. De la primera de las tres contribuciones que hace Freud sobre la vida amorosa, ya desde la primera, el sujeto, masculino, debe obtener una satisfacción desconocida para él, en tanto elige un objeto de amor que por sus características da todas las señales de lo que va a defraudar (el que se enamora de la prostituta, por ejemplo)

Freud nos dice que en esa pantomima el sujeto está representado por el yo, y su relación con la imagen del otro. Esto podemos escribirlo así:
m losange i(a)

Eso que el paciente cuenta de sus relaciones con el otro, que el otro le dijo una cosa, que hizo tal otra, que exige que el otro sea de determinado modo, etc. son detalles clínicos que nos presentan lo que es el fantasma como pantomima.

Pero hay algo que es diferente: el fantasma como guión; el fantasma como argumento consciente. Se trata del fantasma entendido en sus ensoñaciones, con lo que el sujeto, dice Miller, juega.

Si bien parece que donde del sujeto actúa es en la pantomima, Miller diferencia un estatuto del fantasma donde el sujeto también juega.

Por lo que el sujeto hace uso de su fantasma. Esta expresión «uso del fantasma» la puso de relieve el psicoanalista francés, Eric Laurent, quien le puso justamente así a uno de sus seminarios.

El sujeto, así, encuentra un apaciguamiento, un goce que puede ir más allá de la satisfacción (si es que la tiene)
Si hablamos del fantasma d la masturbación, el que a Freud le sirve precisamente de paradigma : «Pegan a un niño», no incluye la representación de la propia persona. Lo que significa que ya fue inventado en otra parte…Entonces podemos escribir esta pregunta sobe del lugar del sujeto, así:

m losange i(a)

$

¿Dónde está el sujeto en el fantasma «Pegan a un niño»?

FUENTE: MILLER, JACQUES ALAIN. «LOS DIVINOS DETALLES» LOS CURSOS PSICOANALÍTICOS DE JACQUES ALAIN MILLER. ED. PAIDÓS.

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