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La autonomía de lo simbólico

Publicado por Betina Ganim


Los he introducido previamente a la concepción estructuralista de la enseñanza de Jacques Lacan, allá por los años ´50, y de cómo en su Seminario IV (La relación de objeto) Lacan introduce una dialéctica que incluye el lugar y la permutación.

Por ejemplo, también les dije que Lacan le dedica casi medio Seminario ese año al caso Juanito (Pequeño Hans) pero también les dije que ya no hacía con ese «espíritu» de lectura a la letra del caso freudiano, sino que más bien este caso de Freud le sirve para ilustrar esa estructura en juego en la constitución subjetiva.

El acting out en la cura

Jaques-Alain Miller, en su Curso publicado como «Donc. La lógica de la cura», nos recuerda que este funcionamiento también lo tenemos años posteriores, con la introducción de los discursos. Allí también se trata de un orden de lugares, de elementos y permutaciones, y de ciertos significantes ubicados en ciertos lugares y con una dirección determinada.

Pues bien, este concepto de estructura que introduce Lacan es totalmente diferente del orden imaginario. Es decir, que si hablamos de estructura ya hablamos de algo del orden simbólico: elementos discretos, lugares, permutaciones y significantes.

En lo imaginario lo que tenemos es lo continuo, lo masivo y también lo visual por sobre el significante.

En el Seminario 2 de Lacan tenemos la presentación de su esquema Z, esa doble intersubjetividad que introduce Lacan (los remito a un post anterior donde hablo de esta intersubjetividad duplicada), aunque la forma canónica de dicho esquema la encontramos en el seminario que le dedica a La Carta Robada.

El Seminario 2, si bien tiene un título que lo referencia al yo («El yo en la teoría de Freud») está dedicado prácticamente a la demostración de la autonomía de lo simbólico, y de la heteronomía de lo imaginario. En otras palabras, ya en su segundo seminario, Lacan estaba dedicado a demostrar la primacía de lo simbólico por sobre lo imaginario. Que lo simbólico domina lo imaginario.

Podemos decir que es esto lo que comúnmente se llama la primera enseñanza de Lacan: primacía de lo simbólico por lo imaginario-real (ese «real», en esos tiempos de la enseñanza de Lacan quedaba un poco relegado a lo imaginario)

En ese Seminario Lacan hace una primer lectura del texto freudiano «Más allá del principio del placer» (digo una primera lectura, porque luego hará una relectura de este texto en función del concepto de goce en su diferencia con el concepto de placer). En esa primera lectura se destaca principalmente la REPETICIÓN SIGNIFICANTE. Es decir que ese texto freudiano más que servirle a la elaboración de una teoría del yo, le sirve para elaborar más bien la teoría de la cadena simbólica. Para esto, va forjando numerosos ejemplos que muestran que la cadena simbólica sola ya permite pensar cómo se mantienen en el inconsciente de manera indefinida los mismos elementos, las misma exigencias.

Podemos decir, con Miller, que a Lacan le sirvió d embucho su encuentro con la estructura, porque es la que le permitió dar sustento y fundamento a su antibiologicismo.

La memoria propia del inconsciente NO ES UNA MEMORIA BIOLÓGICA. Si s puede pensar en un «memoria», es en términos propiamente simbólicos.

FUENTE: MILLER, J-A. «DONC, LA LÓGICA DE LA CURA» ED, PAIDÓS

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