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La boca del cocodrilo

Publicado por Betina Ganim


Cuando se trata de la relación madre-hija, hay, desde el psicoanálisis, mucho que decir, aunque no-todo…Si vamos a la obra de Freud tenemos tres grandes ejes que nos orientan en este tema.

El primero tiene que ver con la cuestión fantasmática en juego; con el carácter fantasmático de esa «ligazón-madre» como sostén de un goce sexual/amoroso. El segundo tiene que ver con la referencia paterna, la referencia al Padre, que por un lado tiene que ver con la ausencia del Padre en tanto su función interdictora, y también como referencia simbólica, como tercer elemento en juego. Y el tercer eje que se desprende de la obra freudiana es la doble caracterización del superyó femenino, entonces descripto como débil, como heredero del Complejo de Edipo; y un superyó fuerte, portavoz de esa ligazón primitivo con la madre.

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Por parte de Lacan, podemos ir a dos citas: una la tenemos en el Seminario 17 «El reverso del psicoanálisis» y la otra es de su escrito «El atolondradicho».

En la primera cita ubicamos entonces que el deseo de la madre no puede ser nunca indiferente, que siempre tiene como efecto «el estrago», que es -como grafica muy bien la imagen que nos propone Lacan- la boca del cocodrilo. De ahí que como traba, está el palo, el falo al que se puede recurrir si esa boca llegara a cerrarse…

Podemos decir que hay dos tiempos, que nos lleva a los tiempos lógicos del edipo (los remito a posts publicados sobre este tema ene este mismo blog). Hay el palo que alude a la Metáfora Paterna, pero es un paso posterior a uno primero: el deseo materno estragaste. Esa boca que puede llegar a cerrarse en cualquier momento, porque como dice Lacan, esa ley materna es una ley alocada, sin regulación…Pero esta el falo, como efecto de la operación del Padre (palo falo)sobre el deseo de la madre.

Hay un libro «Un estrago. La relación madre-hija» que es una conjunción de textos en torno a una pregunta temporal, podríamos decir, que atañe a que la clínica nos enseña que hay padecimientos vinculados a esta relación madre-hija, y la hipótesis de estos autores es que se trata de «un retorno a ese vínculo estragado».

Esa ley alocada de la madre, incontrolada es un imperativo caprichoso nos lleva a lo que conocemos como neurosis sin Edipo…o nos puede llevar a pensar en las «psicosis ordinarias»(ver en este mismo blog). Las neurosis sin Edipo nos llevan ala cuestión del superyó materno que es aún más exigente y opresor. Es ahí, que para pacificar las cosas es necesario que haya una ley de la ley. Una Ley en tanto referencia abstracta, el Padre como puro símbolo,cualquier cosa que le de fundamento a la ley. Y como efecto de esta operación metafórica (sustitución del Deseo del a Madre por Nombre del Padre) surge el falo, como significante pivote con el cual el sujeto podrá significar.

Hay que tener en cuenta que ese falo es un significante único para ambos sexos, y aquí nos metemos ya con la dialéctica d ella castración, con lo que seguiré el próximo post.

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