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Soluciones a la proposición deseante

Publicado por Betina Ganim


Lo que nos enseña Lacan es que la relación entre el niño y la madre no parte de una relación binaria, sino de una trilogía: el niño, la madre y el falo (la inscripción de la falta en términos de falo) De esta manera, tenemos en su Seminario 4 «La relación de objeto»)Lacan nos conduce paso a paso a nivel de un proceso lógico que se establece en el niño respecto de cómoél interpretará esa falta en la madre. Porque la madre es deseante, si es deseante implica que algo desea, y ¿por qué desea? porque entonces algo le falta, hay un objeto que le falta. El niño interpretará esa apetencia de la madre como un llamado a que él debe ocupar el lugar de ese objeto que la madre desea. Es decir, ante la confrontación con el deseo materno, el niño se coloca en el lugar del falo que le falta a la madre.

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Lacan, a este llamado que el niño interpreta, lo plantea como un momento primordial, que implica una decisión temprana del sujeto infantil respecto de su posición en la estructura.

Entonces el niño, en un determinado momento, comprende que eso lo que la madre ama en él, es un término que está más allá de él. Es el juego de engaños que implica esta dialéctica que nos presenta Lacan. Un juego de engaño entre la falta y el niño que no deja de no satisfacer completamente a la madre. Es necesario, en este sentido, que intervenga ahí un cuarto término, con la función de separar al niño de esa identificación con el falo.

Ese cuarto término es el que Lacan escribe como Padre, en tanto agente de castración.

Tenemos ya no solo una trilogía (que rompe con la dada imaginaria madre-niño) que la da la falta (el falo como falta de la madre) sino que ahora tenemos un cuarto término en juego, que es el agente de la castración. Si el niño no encuentra en ese Padre un apoyo en esa separación, surgen ahí dos soluciones: una de orden simbólico, y otra de orden imaginario -sostiene la psicoanalista Esthela Solano Suarez.

Si vamos a la solución de orden simbólico nos referimos a que se trata del llamado del niño a un significante, como es en el caso del Pequeño Hans (Juanito) un significante fóbico: el caballo, al cual él recurre en el síntoma para suplir la falta de ese cuarto término simbólico.

Si vamos a la solución imaginaria, ésta consiste en desplazarse al lugar del falo, identificándose al objeto y a la vez, en una posición reversible, se identifica a la madre que tiene el objeto, partiendo de allí dos soluciones: la fetichista o la homosexual.

No me detendré aquí peque quiero seguir el texto de Solano Suarez, pero en este punto los remito a la lectura del Seminario IV y V.

Solo quería presentarles, para terminar, de qué modo la proposición deseante que se le ofrece al niño implica que éste tenga que tomar una posición de sujeto respecto a esa posición deseante. Las soluciones que elegirá, la decisión, será diferente si encuentra o no encuentra un apoyo en ese cuarto término simbólico: el Padre.

FUENTE: SOLANO SUAREZ, ESTHELA. «LA INSONDABLE DECISIÓN DEL NIÑO». EN «PSICOANÁLISIS CON NIÑOS. LOS FUNDAMENTOS DE LA PRÁCTICA» ED. GRAMA.

Categorías: Psicoanálisis