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La función de la llave

Publicado por Betina Ganim


Nos dice Jacques Lacan, en su segunda clase del Seminario sobre La Angustia, que tratándose de un tema como éste, el enseñante debe tener en cuenta tres tipos de camino para abordar el tema de la angustia.

Un primer camino es el que aborda la angustia por la vía del «catálogo»: a ver, si bien Lacan considera que la angustia es un efecto, está totalmente en desacuerdo con que se ubique a la angustia en la lista de los afectos. Es decir, catalogar la angustia como un afecto más. No. Lacan nos reenvía a leer a Santo Tomás de Aquino, considerando que nos será de más utilidad que lo que nos pueda aportar las ciencias modernas del siglo XIX, es decir, la psicología que se pretendió experimental.

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Pero esta vía, sostiene Lacan, tiene el problema de acercarnos a lo que sería una clasificación de los afectos. Si nos atenemos a la experiencia, este camino nos lleva a un callejón sin salida, aunque tenga toda una base teórica por detrás.

Aquí nos da la referencia de David Rapaport, quien en un informe de 1953, da cuenta de una teoría psicoanalítica del afecto. Si bien esto parece «prometedor», el resultado no es el esperado, ya que lo que hace el autor es limitar ea armar un catálogo de todas lasa acepciones del término «angustia», tal como han sido desarrolladas en el campo del psicoanálisis. Esto para darse cuenta que al final tales acepciones son irreductibles entre sí. Una de estas acepciones es la del afecto en tanto descarga pulsional. La segunda pretende ir más allá de Freud y plantea que el afecto es la connotación de una tensión en su variación. Y como tercer tiempo, se define al afecto dentro de la teoría freudiana: como «señal» (en el yo) de un peligro que viene de otra parte. El autor termina concluyendo, luego de presentar su catálogo, que aun no hay entre las diversas teorías un acuerdo, por lo que no nos resuelve nada. Al contrario, nos lleva a un sin salida infecundo.

Un segundo método, un segundo camino en el abordaje de la angustia, por vía del enseñante: el método del «análogo»,lo que nos lleva a hacer una diferenciación entre niveles supuestamente independientes unos de otros. Esto es, la consideración de la angustia en un nivel biológico, un nivel sociológico, un nivel cultural. En este sentido, la idea es extraer de ello un «tipo». Un método tal no conduce más que a una antropología, sostiene Lacan. Y agrega que esta vía es la que nos lleva a los presupuestos más arriesgados ya que conduce siempre a una especie de «núcleo central». Además, el tema de la ansiedad no tiene nada que ver con lo que la experiencia nos enseña acerca de la angustia…

El tercer camino es el que nos queda para abordar este tema, camino al que nos conduce justamente tomar los datos de la experiencia, y que es el que propone Lacan: la «función de la llave»: la llave funciona para abrir. La llave como la forma de acuerdo con la que opera o no la función significante como tal. Claro que Lacan dice que esto nos e legitima por lo que él pueda suponer, sino porque el que es docente sabe que esa llave es «connatural» a todo tipo de enseñanza, sea analítica o de otro tipo.

LACAN, JACQUES. CLASE II, LA ANGUSTIA, SIGNO DE DESEO. EL SEMINARIO DE JACQUES LACAN, LIBRO 10, LA ANGUSTIA. ED. PAIDÓS.

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