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Lacan y Karen Horney

Publicado por Betina Ganim

En el Seminario 5, Jacques Lacan retoma a la analista Karen Horney y su idea de una enorme cantidad de material a partir de algunas pacientes en que se observa la queja, en tanto reivindicación vinculada al falo. Eso por un lado. Por otra parte se observa lo mismo si se trata de una homosexualidad femenina. Desde este punto de vista no se ha atravesado ninguna gran barrera. Es como si la homesexual dijera «bueno, me dedico a las chicas y zafo de todo este problema de la envidia del pene…» No. Todo este material sigue siendo exactamente igual en términos de esa reivindicación.
Eso seria la descripción de lo que Karen Horney quiere explicar.

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El siguiente punto a tener en cuenta -siempre siguiendo a Karen Horney- es que esto tiene que ver con un periodo último del Edipo; no la niña en lo que habíamos visto de la primera fase del Edipo (donde el padre está pero no ha podido ser realizado) Está solamente como mención de la madre. Y la significación única para uno de ser el falo.

En la segunda etapa aparece un poco el padre bajo la forma de la castración. Vimos todas esas vueltas en posts anteriores (a los que los remito). Tampoco allí. Ya estas chicas lo tienen perfectamente situado. No confunden en absoluto la cuestión del falo imaginario. Entonces, esta reivindicación aparece como vinculada a una subjetivización de lo real del falo.
Eso lo tenemos que tener claro para entender esto que no es de las primeras fases del Edipo sino terminales.
Es la misma queja, la reivindicación con todas sus rabias, vueltas, hostilidades, insatisfacción, etc. Pero no la arreglamos con un objeto imaginario fálico. Es una referencia…

Estoy dando por supuesto un poco de lo que vimos sobre los tiempos del Edipo en este mismo blog. Pero habíamos visto eso en Lacan, que la fuerza y autoridad con la que interviene el padre en el segundo tiempo, es como si dijera: «basta! terminen mamá y niño/a con esa pavada del falo imaginario, porque hay uno real que lo tengo yo acá entre las piernas»

Ese gesto grosero que indicaría «¡se acabó la joda!» Aparece una dimensión no imaginaria. Eso no cambia para nada que su valor va a ser enteramente simbólico. Es como si dijera que es un significante, pero es que realmente yo creía que lo tenía mamá debajo de la falda, creía que lo era yo, y de golpe, ¡salute! Todo eso es ficción. Hay una dimensión real y el símbolo en esa dimensión real lo tiene el padre.

Por eso recuerden que después venía la cuestión de donación, por decirlo así, con destinos distintos en el varoncito y en la niña.
Lo que Lacan quiere marcar aquí es que todo este tema reivindicatorio que observa en las mujeres corresponde a mujeres que ya han entendido perfectamente que el falo en su dimensión real está del lado del padre. Yo creo que hay que seguir eso que es todo el hilo. Introduce la temática del Ideal del yo que es exactamente este periodo del Edipo.
Entonces le interesa plantear qué pensaron estas mujeres analistas.

FUENTE: LACAN, JACQUES. SEMINARIO 5. ED. PAIDÓS

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