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Tres modos de psicoanálisis

Publicado por Betina Ganim


Jacques Alain Miller, en su Curso «Sutilezas analíticas» habla de tres modos de análisis: el que empieza, el que dura y el que termina. Eso intentaré transmitirles hoy y en posts siguientes.

No son para nada lo mismo : un análisis que comienza no tiene nada que ver con el análisis que termina, aún antes de plantearnos la pregunta de ¿de qué modo termina? ¿mal? ¿bien?. Antes de preguntarse eso, podemos decir que un análisis más bien se detiene. Y esto puede ser por varias razones y/o criterios.

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Pero bien, se trata de tres análisis, de tres modalidades que en todo caso requieren de que el analista no teng al amista posición ni la misma manera de operar en cada uno.

Como hipótesis, entonces, Miller propone que la estructura sigue siendo la misma (la estructura ya indica permanencia) y lo que la experiencia demuestra va en la misma dirección: un mismo lugar, una misma cita, dos mismas personas en juego. No se trata esto como en términos educativos, académicos, en el sentido de que se «pasa de grado» o de nivel, del jardín o la escoleta a la escuela primaria, de la primaria al instituto o escuela secundaria, y de ahí a la universidad…

En un análisis no se trata de eso para nada. No está de más dejarlo claro -más aún cuando la gente suele nombrar las «sesiones» o entrevistas como «clases». Así que no está para nada de más hacer esta salvedad.

En la educación tenemos como referencia un tema: se cambia de lugar. En un análisis no; es decir, no se cambia de consulta cuando se pasa de entrevistas preliminares a un análisis propiamente dicho, por ejemplo. O se mudan de consulta cuando alguien está por atravesar el fantasma, etc.

En este sentido es que todo permanece igual.

Es decir, que si admitimos la hipótesis que nos plantea Miller de que se trata de una misma estructura en un análisis, esa permanencia no impide sin embargo que lo que pasa allí se presente de manera diferente según se esté en los comienzos o en la duración.

Cuando comienza un análisis tenemos toda una serie de acontecimientos, y es algo que va mutando. Tenemos la transferencia como palabra clave para hablar de esta mutación. Se trata de transmisión de cosas que pasan, de comunicación podemos decir: se comparte algo con el analista, algo que más bien es íntimo, por eso se trata de algo especial…se pueden contar cosas sin importancia, se puede hablar y hablar para no decir nada, pero es más que evidente y comprobable que hay cosas que se cuentan a manera de confesión; que no se lo cuentan a nadie y sí al analista. Eso es verificable en la clínica.

Podemos decir que se dice cosas ahí que se «dicen a sí mismo»… ¿qué quiere decir Miller con esto? Porque es algo bastante complicado. «A sí mismo» es más bien plantear el tema en términos de conciencia. Generalmente, lo que uno se dice conscientemente solo aparece como un esbozo…más bien en su conjunto es algo que no tiene forma alguna.

Y sabemos que el analista apuntará a lo inconsciente…a eso que se fuga…Seguiremos con este tema mañana.

FUENTE: MILLER, JACQUES ALAIN. «SUTILEZAS ANALÍTICAS» ED. PAIDÓS.

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