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Locus de control: puedes lograr todo o nada

Publicado por María Gómez

Existen dos tipos de seres humanos. Aquellos que perciben el origen de su comportamiento como resultado de la suerte, de la casualidad, o del destino, es decir, motivado por algún elemento externo; y los que, por el contrario, atribuyen las consecuencias de sus actos al control interno de la situación.

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Se trata de un rasgo de personalidad, parcialmente estable, llamado locus de control (LC) que tiene una gran influencia en el devenir de las personas puesto que actúa como regulador del comportamiento.

Ahora, realiza un autoanálisis y responde con sinceridad a las siguientes cuestiones:

¿Eres de los que se paraliza cuando piensa que no tiene ningún control sobre los acontecimientos?

¿Acaso sientes que cuanto más te esfuerces más cerca estarás de lograr tus objetivos?

Si has respondido afirmativamente a la primera cuestión, lo más probable es que manejes un LC externo que limita a tus acciones destinadas a alcanzar metas. En caso de que tu respuesta afirmativa se ubique en la segunda cuestión, entonces seguramente te comportes proactivamente ante situaciones importantes de tu vida. Vemos, pues, cómo el LC ejerce un papel primordial en diversos aspectos de desarrollo personal.

En Psicoterapia, este concepto se convierte en central ya que el objetivo terapéutico incluiría el cambio de LC externo a interno posibilitando importantes mejorías tanto en cuadros depresivos como de ansiedad . Cuántas veces habrás oído, incluso habrás dicho, frases como» No hay nada que yo pueda hacer» «Nunca voy a aprobar el examen», «No puedo dejar de comer por la ansiedad» o «Es algo que no depende de mí». Irremediablemente, esas palabras acaban con nuestra autoestima puesto que nos describe como seres incompetentes, inútiles, lo cual no es cierto la mayoría de las veces. Empieza por borrar la frase «No puedo» de tu diccionario particular.

En el ámbito laboral está demostrado que las personas con un LC interno se responsabilizan con madurez de sus acciones , tienen criterio propio, por lo que son menos influenciables, afrontan los retos con valentía y cierta seguridad, todo lo cual conduce a un mayor éxito laboral. Por contra, los empleados que presentan LC externo no reconocen los éxitos como fruto de su trabajo sino como consecuencia del destino o de la suerte. Asimismo, tienen dificultades para soportar las adversidades y su nivel de felicidad suele ser inferior.

No obstante, no podemos afirmar categóricamente que sea un rasgo fijo concreto sino que más bien nos encontraríamos en un continuo en el que los polos nos atraerían con distinta intensidad dependiendo de las circunstancias.

Lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que es un término psicológico en el que la subjetividad ejerce un efecto superlativo. Nuestra percepción de logro se verá afectada por nuestras creencias acerca de nuestras capacidades y  acerca de nuestro grado de control para canalizar nuestras acciones hacia la dirección que deseamos.

Por tanto, de nuevo nos encontramos con una maniobra de nuestra mente de la que podremos sacar provecho si la utilizamos en la buena dirección. Establece unos objetivos a alcanzar, fija unas expectativas realistas, y empéñate en conseguirlo, porque las capacidades de uno se multiplican con el esfuerzo, la constancia, la disciplina, el trabajo o la voluntad.

No te condenes tú mismo al fracaso cuado en realidad, todo está a tu favor. Sujeta el timón con fuerza aunque la tempestad te golpee con furia.

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