Psicología

Nada

Publicado por Betina Ganim

Para abordar este tema -que en principio resulta tal vez más «filosófico» que psicoanalítico- retomaré un trabajo de Yves-Claude Stavy, psiquiatra y psicoanalista miembro de la AMP. En el Scilicet del 2010 este autor propone abordar la Nada desde “cinco nadas”: la nada de la muerte, la nada de la falta en ser; la nada del erastés y y por último la nada y el objeto a.

Así emprende su particular recorrido.

Para esto se refiere en principio al año en que Lacan decidió nombrar como inicio de su enseñanza en psicoanálisis: 1953. En este período inicial que conocemos como la primera enseñanza de Lacan, tenemos la prioridad del registro de lo simbólico atravesando sus teorizaciones. Y las máscaras del Narcisismo, fenómeno que sitúa en lo imaginario, no son más que máscaras de una nada aboluta: la muerte.

Respecto de la falta en ser, el autor apunta el año 1957, época en que el sujeto en la obra de Lacan, depende del Otro, un Otro que se necesita completo. En su texto “La dirección de la cura y los principios de su poder” Lacan sitúa a un sujeto “no nada” en el lugar del analista como “muerto”. Ese “muerto” ocupa en la experiencia analítica un lugar cuarto, como efecto de la estrategia del analista. El analista muerto, en tanto no operando a partir de sus sentimientos hacia el paciente. Dirá Lacan en este Escrito, que la política del analista, la orientación está dada por este lugar en la experiencia de un análisis, siendo el paciente el único sujeto en juego. El analista solo ocupará tal lugar en tanto actúe por su falta en ser.

En el Seminario 7 La Ética del Psicoanálisis (1959-1960) Jacques Lacan apunta sobre lo que persiste en el síntoma a pesar de haber atravesado múltiples interpretaciones. El síntoma aparece aquí revelando una defensa frente a un goce que no se anula por el significante, por la interpretación vía la palabra, podemos decir. Así, se llega a un sin salida, porque, según los planteos en este Seminario, si el goce no viene del Otro sino de la Cosa (ese vacío inaugural, lo real), ¿cómo abordarlo por el lenguaje y la palabra?

Es así que en su próximo Seminario sobre la Transferencia, Lacan se dedicó a repensar una posible relación entre el significante y lo que está fuera de simbolización. Se sirve del Banquete de Platón para diferenciar la nada, que es lo que el amante (erastés) consiente en dar, y el agalma del ser amado. La causa del deseo, dirá Lacan, se revela en el lugar de la “prueba de amor”, esa que funciona como signo. No se refiere a la nada del erastés, sino a eso que está por fuera de lo simbólico, de lo simbolizable por el lenguaje, que contiene el agalma del ser amado.

Stavy va directamente a algunas referencias en el Seminario 10 La Angustia, y al Seminario 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis.

En 1964, el sujeto no sólo se ha convertido en nada (a partir de las operaciones de alienación y separación a las que hace referencia Lacan en la constitución subjetiva). El sujeto como puro efecto del lenguaje. Y dirá que solo habrá acceso al sexo opuesto, por la vía de las pulsiones parciales, donde el sujeto busca un objeto que sustiyuya la pérdida vital de la que sufre por el solo hecho de ser sexuado.

Para terminar, en 1972, el autor considera que Lacan no dejó de apostar a la estructura. Primero, la consideraba un equivalente del orden simbólico. Luego, como escritura de los discursos que incluye la novedad lacaniana del objeto a, para después convertirse en el equivalente de lo real en psicoanálisis.

En el Seminario 20, Aún, la estructura se ve subvertida, porque dice Lacan que termina demostrando que tiene “el mismo texto del goce”.

FUENTE: Scilicet «Semblantes y Sinthome» VII Congreso de la AMP. París 2010.

Categorías: Psicoanálisis